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Mar 22 septiembre 2026

ROQUE ALONSO, SE HUNDE.

Después de casi 11 años de administración de Carolina Aranda, Mariano Roque Alonso sigue arrastrando baches, aguas servidas, calles deterioradas y obras que, pese a las millonarias cifras que aparecen en los documentos oficiales, no lograron transformar la ciudad. Ahora, el PLRA pretende continuar en el poder con Marcelo Salinas, esposo de la intendenta y una figura que estuvo vinculada a la estructura municipal durante ambos periodos.

Mariano Roque Alonso es una de las ciudades que Canal-E recorrió para conocer en qué condiciones será entregada a las próximas autoridades que asumirán después de las elecciones municipales.

Y lo que encontramos obliga a hacer una pregunta simple:

¿Qué pasó con Mariano Roque Alonso?

La ciudad está administrada actualmente por Carolina Aranda, del Partido Liberal Radical Auténtico, quien asumió la Intendencia en 2015 y fue reelecta para el periodo 2021-2026. Es decir, llega al final de casi 11 años consecutivos al frente del municipio. La propia página oficial de la Municipalidad registra ambos periodos.

Aranda no recibió una Municipalidad en buenas condiciones. Al inicio de su primer mandato denunció una pesada deuda heredada de administraciones anteriores y graves dificultades financieras.

Ese antecedente forma parte de la historia y debe ser mencionado.

Pero después de casi 11 años, dos periodos completos y sucesivos presupuestos municipales, la herencia recibida ya no puede utilizarse como explicación permanente para el estado actual de la ciudad.

Hoy corresponde evaluar lo que hizo su propia administración y, sobre todo, qué ciudad entrega.

CASI 11 AÑOS DESPUÉS, LOS PROBLEMAS SIGUEN

Recorrer Mariano Roque Alonso permite encontrar una ciudad que continúa acumulando problemas históricos: calles deterioradas, baches, aguas servidas, dificultades de drenaje y sectores con infraestructura insuficiente.

No se trata solamente de una percepción de Canal-E.

En abril de 2026, ABC Color describió a Mariano Roque Alonso como una ciudad con caminos intransitables, baches y aguas servidas, en momentos en que comenzaba a definirse la carrera por la Intendencia.

Meses después, los cuestionamientos continuaron.

Y ahí aparece una contradicción difícil de ignorar: en los documentos existen inversiones millonarias, pero en las calles resulta difícil identificar una transformación proporcional a todo lo que se afirma haber invertido durante estos años.

MILLONES EN LOS PAPELES

Las propias documentaciones oficiales de la Municipalidad muestran importantes recursos destinados a inversión física y obras.

Solo en la ejecución correspondiente a recursos de Royalties de 2025, la Municipalidad informó G. 5.227 millones ejecutados en inversión física, dentro de gastos de capital que alcanzaron aproximadamente G. 6.879 millones.

Los números, por lo tanto, existen.

Los presupuestos existen.

Las inversiones están registradas.

Pero una administración municipal no puede evaluarse exclusivamente observando planillas.

La pregunta que surge al recorrer la ciudad es otra:

¿Dónde está el impacto de esas inversiones?

Porque cuando después de casi 11 años continúan apareciendo calles destruidas, baches, aguas acumuladas, problemas de infraestructura y reclamos de vecinos, resulta legítimo preguntar qué transformación concreta produjeron esas inversiones millonarias.

Esto no significa afirmar que las obras registradas no fueron ejecutadas. Para sostener algo semejante sería necesaria una auditoría específica, obra por obra.

Pero sí existe una diferencia que merece explicación entre las cifras que aparecen en los documentos y el estado visible de numerosos sectores de la ciudad.

La verdadera evaluación de una obra pública no termina cuando se paga una factura.

Termina cuando el ciudadano puede verla, utilizarla y comprobar que mejoró su calidad de vida.

G. 15.281 MILLONES EN GASTOS CORRIENTES

Los números del primer semestre de 2026 profundizan el cuestionamiento.

Según datos de ejecución presupuestaria publicados por Última Hora, la Municipalidad de Mariano Roque Alonso ejecutó G. 15.281 millones en gastos corrientes durante los primeros seis meses de 2026.

Ese monto representó el 76% de los gastos corrientes del periodo.

En contraste, durante ese mismo lapso la inversión registrada en construcciones alcanzó apenas G. 2.707 millones.

La diferencia es enorme.

Mientras la ciudad continúa reclamando infraestructura, durante ese periodo se gastó aproximadamente cinco veces y media más en gastos corrientes que en construcciones.

Servicios personales, servicios no personales, bienes, insumos, transferencias y otras erogaciones forman parte del funcionamiento normal de cualquier Municipalidad.

El problema aparece cuando una ciudad con necesidades estructurales acumuladas durante décadas mantiene un volumen de gastos corrientes muy superior a la inversión visible en infraestructura.

Y más todavía cuando esto ocurre después de casi 11 años de una misma administración.

UNA CIUDAD QUE PARECE NO HABER AVANZADO

Un ciudadano resumió su frustración durante nuestro recorrido con una frase contundente:

“Mariano Roque Alonso está olvidada por Dios y por sus autoridades”.

La expresión puede parecer extrema.

Pero refleja el sentimiento de quienes observan que, después de dos periodos municipales completos, sectores de Mariano Roque Alonso continúan enfrentando los mismos problemas de hace años.

La administración puede mostrar cifras, contratos, ejecuciones y obras.

Pero la ciudadanía también tiene derecho a contrastar esos documentos con su experiencia cotidiana.

Y allí surge otra pregunta incómoda:

¿Cómo puede una ciudad recibir inversiones millonarias durante años y continuar mostrando una imagen igual o incluso peor que una década atrás?

Esa es una explicación que la administración municipal debería dar.

DE CAROLINA ARANDA A SU ESPOSO

El escenario político agrega un elemento todavía más importante.

Carolina Aranda ya no puede volver a candidatarse para otro periodo consecutivo.

Pero el PLRA pretende conservar la Intendencia con Marcelo Salinas, actual diputado nacional y esposo de la intendenta.

Salinas es oficialmente el candidato liberal para las elecciones municipales de octubre.

Formalmente, no corresponde atribuirle automáticamente responsabilidad por todas las decisiones administrativas tomadas por Carolina Aranda.

Las resoluciones, contratos y decisiones que corresponden a la intendenta deben ser atribuidas a quien legalmente tenía esa responsabilidad.

Pero tampoco puede presentarse a Marcelo Salinas como una figura completamente ajena a estos casi 11 años de administración.

Su presencia dentro de la estructura municipal está documentada.

En 2025, por ejemplo, una resolución de la Municipalidad lo designó responsable de Control Interno para la implementación del MECIP en la institución.

También aparece como coordinador dentro de documentación institucional de la Municipalidad.

Y desde los primeros años del mandato de Carolina Aranda existieron cuestionamientos políticos sobre el nivel de influencia que Salinas ejercía dentro de la administración.

Por eso, aunque legalmente no se le pueda adjudicar la responsabilidad administrativa de la intendenta, políticamente tampoco puede ser presentado como un extraño a la gestión.

Durante estos años fue una figura cercana y activa dentro del mismo núcleo político y administrativo.

En términos políticos, sus críticos llegaron a describirlo como una especie de “subintendente”, no como un cargo formal, sino por el nivel de participación e influencia que le atribuían dentro de la Municipalidad.

Ahora busca convertirse oficialmente en intendente.

¿CAMBIO O CONTINUIDAD?

Ese es precisamente uno de los puntos centrales que deja planteada esta elección.

Marcelo Salinas tiene derecho a presentar su propia propuesta, su propio programa y diferenciarse de la administración de su esposa.

Pero los antecedentes también permiten preguntarse hasta qué punto su candidatura representa una ruptura o una continuidad del mismo proyecto político que gobierna Mariano Roque Alonso desde 2015.

La propia prensa nacional ha presentado su candidatura como el intento del oficialismo municipal de mantener el control de la Comuna una vez concluido el mandato de Carolina Aranda.

Y ahí aparece la cuestión de fondo.

No se trata simplemente de cambiar un nombre en la puerta de la Intendencia.

Se trata de saber si cambiará el modelo de administración.

Porque si continúan las mismas prioridades presupuestarias, el mismo esquema político, las mismas dificultades para traducir inversiones en mejoras visibles y la misma incapacidad para resolver problemas estructurales, entonces Mariano Roque Alonso puede cambiar de intendente sin cambiar realmente de rumbo.

LA CIUDAD QUE RECIBIÓ Y LA CIUDAD QUE ENTREGA

Carolina Aranda recibió en 2015 una Municipalidad con dificultades financieras.

Eso está documentado y forma parte de la evaluación.

Pero casi 11 años después, también corresponde preguntar:

¿Qué Municipalidad y qué ciudad está dejando?

Dos mandatos representan tiempo suficiente para fijar prioridades, ejecutar políticas, corregir errores y mostrar resultados.

Durante ese periodo hubo presupuestos, royalties, transferencias, contrataciones e inversiones físicas millonarias.

Sin embargo, en 2026 Mariano Roque Alonso continúa apareciendo públicamente asociada a baches, calles deterioradas, aguas servidas y reclamos por infraestructura.

Por eso, la discusión ya no puede concentrarse exclusivamente en lo que Carolina Aranda heredó.

Debe concentrarse también en lo que deja.

MARIANO ROQUE ALONSO SIGUE ESPERANDO

Esta no es una discusión sobre si un candidato es liberal, colorado o pertenece a otra fuerza política.

Es una discusión sobre administración pública.

Sobre cuánto dinero ingresó.

Cuánto se gastó.

Dónde se gastó.

Qué obras quedaron.

Y cuánto mejoró realmente la vida de quienes pagan impuestos y tasas municipales.

Porque si millones de guaraníes aparecen año tras año en ejecuciones presupuestarias, contratos e inversiones, pero la ciudad continúa mostrando problemas estructurales similares a los de una década atrás, el ciudadano tiene derecho a exigir explicaciones.

Mariano Roque Alonso no necesita solamente más números en una planilla.

Necesita que esos números se conviertan en calles, drenajes, infraestructura y servicios.

Y si después de casi 11 años el mismo núcleo político pretende continuar administrando la ciudad, la pregunta resulta inevitable:

¿qué sería diferente en los próximos cinco años?

Si el modelo de administración no cambia, si las prioridades siguen siendo las mismas y si las inversiones millonarias continúan sin reflejarse proporcionalmente en las calles, Mariano Roque Alonso seguirá esperando mientras sus problemas continúan acumulándose.

Los millones están en los papeles.

La ciudad que esos millones debían transformar todavía está esperando.

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