La Cámara de Diputados aprobó este martes, con mayoría suficiente, la versión modificada por el Senado del proyecto de reforma de la Caja Fiscal. Con esta decisión, el documento queda sancionado por el Congreso y será remitido al Poder Ejecutivo para su promulgación o eventual veto.
La votación se dio en el marco de una sesión extraordinaria convocada tras intensas negociaciones entre bancadas oficialistas y sectores afectados, especialmente gremios docentes y trabajadores estatales, quienes habían expresado su rechazo a la versión inicialmente aprobada por Diputados.
Desde la presidencia de la Cámara se destacó que se alcanzó el consenso necesario para acompañar los cambios introducidos por el Senado, lo que permitió destrabar el tratamiento del proyecto y avanzar hacia su sanción definitiva.
La reforma de la Caja Fiscal apunta a corregir el creciente déficit del sistema jubilatorio del sector público, que en los últimos años ha mostrado un fuerte desbalance entre aportantes activos y beneficiarios. Según datos oficiales, el rojo del sistema asciende a cifras multimillonarias y representa una presión sostenida sobre las finanzas del Estado.
Entre los principales ejes de la reforma se encuentran ajustes en las condiciones de jubilación, cambios en el cálculo de haberes y medidas orientadas a mejorar la sostenibilidad del sistema a largo plazo. No obstante, varios sectores advierten que las modificaciones podrían afectar derechos adquiridos o generar un impacto directo en futuros jubilados.
Con la sanción legislativa, el foco ahora se traslada al Poder Ejecutivo, que deberá decidir si promulga la ley tal como fue aprobada o introduce objeciones mediante el veto. Mientras tanto, el debate sobre la sostenibilidad del sistema previsional y el impacto social de la reforma continúa abierto.
