Más allá de una eventual derrota en las internas municipales del próximo 7 de junio, el verdadero riesgo para el “clan Samaniego” parece estar puesto en el 2028. El desgaste político acumulado, las promesas incumplidas desde la campaña del 2023 y la pérdida de confianza de una parte importante del electorado podrían comenzar a pasar factura dentro de la propia ANR.
La posible caída de Arnaldo Samaniego frente a Camilo Pérez no sería solamente una derrota electoral: podría convertirse en el principio del fin de una estructura política que durante años manejó espacios de poder en la capital.
En las últimas semanas, la aparición diaria y mediática de la senadora Lilian Samaniego dejó una sensación de preocupación dentro de su propio equipo. Lejos de transmitir fortaleza, sus constantes intervenciones públicas reflejan desesperación e inseguridad ante un escenario que, según distintos sondeos manejados incluso por ambos sectores, favorece ampliamente a Camilo Pérez.
El golpe sería casi irrecuperable para el sector. Y las propias declaraciones de Lilian Samaniego abrieron nuevamente el debate ciudadano: tras “25 años como senadora”, muchos se preguntan cuál fue realmente el legado político concreto para Asunción y para el país.
Arnaldo Samaniego, por su parte, podría terminar pagando el costo del desgaste acumulado del apellido y de una estructura que hoy parece más enfocada en sobrevivir políticamente que en reconectar con la ciudadanía.
El 7 de junio no solo definirá una candidatura municipal. También podría marcar el inicio de la caída definitiva de uno de los clanes políticos más cuestionados y desgastados del coloradismo capitalino.
