Contrato millonario, influencia política y silencio institucional en Diputados
El nombre de Patricia Itatí “Pato” Leguizamón vuelve a circular con fuerza en los pasillos del Congreso.
Según registros oficiales visibles en el portal de datos públicos, Leguizamón figura como contratada en la Honorable Cámara de Diputados, con remuneraciones que rondan cifras superiores a los 13 millones de guaraníes en concepto presupuestado mensual, con montos devengados que superan los 6 millones en distintos periodos.
La función formal: asesora.
La pregunta política: ¿asesora de qué y con qué atribuciones reales?
Sin título universitario y con rol clave
Fuentes internas sostienen que Leguizamón no posee título universitario, requisito que en muchos casos se exige para funciones técnicas de alto nivel dentro del Estado.
A pesar de ello, sectores críticos señalan que tendría incidencia directa en decisiones políticas del entorno del presidente de Diputados, Raúl Latorre.
Funcionarios consultados —bajo reserva— afirman que no se la ve con regularidad en oficinas institucionales, aunque señalan que envía directrices vía mensajería instantánea a distintas áreas.
Desde la Presidencia de la Cámara no hubo hasta ahora una aclaración oficial sobre el alcance específico de sus funciones.
Antecedentes políticos
Fuentes partidarias recuerdan su paso por el equipo de comunicación de la campaña municipal de Arnaldo Samaniego, proceso electoral que culminó con la derrota frente a Mario Ferreiro.
También se menciona su cercanía previa con el entorno de Lilian Samaniego, antes de consolidar su actual proximidad con Latorre.
En la interna oficialista, su nombre aparece además vinculado al equipo político de Camilo Pérez, en medio de la disputa silenciosa rumbo al 2028.
El fondo
Más allá de nombres propios, el caso vuelve a poner sobre la mesa preguntas estructurales:
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¿Qué criterios se aplican para la contratación de asesores políticos en el Congreso?
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¿Qué requisitos académicos y técnicos se exigen?
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¿Qué nivel de influencia real puede tener una figura contratada?
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¿Existen controles efectivos sobre el cumplimiento horario y funciones asignadas?
En un contexto donde el oficialismo atraviesa tensiones internas, la figura de Leguizamón emerge como símbolo de una discusión mayor: poder informal, estructura paralela y concentración de decisiones fuera de los canales formales.
Hasta el momento, no se pronunciado oficialmente por su contratación. Sin embargo, el debate político ya está instalado.
Y en política, cuando el poder se ejerce sin cargo visible, las preguntas suelen ser más fuertes que las respuestas.
