La interna colorada vuelve a mostrar señales de desgaste, con dirigentes oficialistas que ya no ocultan su malestar hacia el presidente Santiago Peña y su equipo político. En medio del escenario preelectoral en Asunción, referentes de base advierten que el problema ya no pasa por los candidatos, sino por una ruptura de confianza que golpea directamente a la estructura partidaria.
“Si se da una interna entre Camilo Pérez y Arnaldo Samaniego, el que realmente tiene mayor posibilidad es Arnaldo, principalmente por el voto anti Peña”, sostuvo un dirigente colorado, dejando en claro que el descontento ciudadano no estaría dirigido contra figuras específicas, sino contra la conducción política actual. “No es contra Camilo, la gente está enojada con Peña, con Latorre, con Turi”, afirmó.
Las críticas apuntan principalmente a decisiones consideradas contradictorias dentro del propio oficialismo. El nombramiento de figuras vinculadas a otros movimientos internos, incluso del sector Añetete, en cargos estratégicos como la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), es visto como una señal de negociaciones políticas que dejan de lado a la militancia que trabajó en campaña. “Se habla de lealtad, pero terminan negociando con los contrarios y a la gente que puso la cara no le dan nada”, cuestionó.
En esa misma línea, se menciona el caso de Diego Fernández, quien pese a haber sido candidato dentro de Honor Colorado, terminó ocupando un espacio en la estructura estatal tras perder en internas. Para dirigentes de base, este tipo de decisiones profundiza la sensación de que los acuerdos se cierran “arriba”, sin considerar a la dirigencia territorial.
El malestar se traduce en un fenómeno cada vez más evidente: el enfriamiento del aparato partidario. “Hoy los colorados oficialistas están con los brazos caídos. No es que no quieran acompañar, es que no tienen argumentos para salir a pedir votos cuando ni siquiera se cumplió lo prometido en la campaña anterior”, advirtieron.
A esto se suma un contexto político más amplio, donde la figura de Peña comienza a concentrar el desgaste de la gestión, generando un efecto rebote dentro de su propio movimiento. La falta de cumplimiento de compromisos, sumada a decisiones que son interpretadas como concesiones a sectores rivales, abre un escenario de incertidumbre de cara a las próximas elecciones municipales.
Así, el oficialismo enfrenta un desafío clave: reconstruir la confianza interna antes de intentar recuperar el respaldo ciudadano. De lo contrario, el llamado “voto castigo” podría no solo venir de la oposición, sino desde el propio electorado colorado
