Inicio Actualidad PARA ROBLES HUBO GARANTÍAS; A HUGO JAVIER LO DEJARON SOLO

PARA ROBLES HUBO GARANTÍAS; A HUGO JAVIER LO DEJARON SOLO

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Omar Pico admitió que se apartó cuando comenzaron los problemas en la Gobernación de Central, pese a que Hugo Javier le había pedido que lo cuidara. Sin embargo, afirmó que puso garantías reales a favor de Miguel Ángel Robles porque “nunca abandona a un amigo”. Su esposa, Carmen Solaeche, también ocupó un área sensible: administró el programa de almuerzo escolar.

“Me pidió que lo cuide y no lo hice”. La confesión de Omar Pico retrata con crudeza el papel que desempeñaron algunos de los hombres más cercanos a Hugo Javier González durante su gestión al frente de la Gobernación de Central.

Pico reconoció que acompañó al entonces gobernador como asesor externo, intervino en el corte administrativo con la administración anterior y elaboró gratuitamente su programa de gobierno. No era, por tanto, una persona ajena ni un observador ocasional: formaba parte del entorno político y administrativo de Hugo Javier.

Sin embargo, cuando comenzaron a aparecer las denominadas “desprolijidades administrativas”, decidió apartarse. Según su propia explicación, no tuvo “la suficiente personalidad” para enfrentar lo que estaba sucediendo.

La admisión deja una pregunta inevitable: ¿para qué estaban los asesores que rodeaban a Hugo Javier si se retiraron precisamente cuando la administración comenzó a complicarse?

Garantías para Robles, disculpas para Hugo Javier

La contradicción más fuerte aparece cuando Pico habla de Miguel Ángel Robles, exjefe de Gabinete de la Gobernación y condenado a diez años de prisión como instigador de lesión de confianza dentro de la misma causa.

Pico reconoció que puso garantías reales a favor de Robles ante la Justicia. Justificó esa decisión afirmando que “nunca va a abandonar a un amigo”.

Pero sus propias palabras chocan frontalmente con lo que hizo respecto a Hugo Javier.

Para Robles hubo amistad, respaldo y garantías reales. Para el exgobernador, que le había pedido expresamente que lo cuidara, hubo un alejamiento cuando comenzaron los problemas y una disculpa que llega cuando ya fue condenado y enviado a prisión.

Pico asegura que nunca abandona a un amigo, pero admite que se apartó de Hugo Javier en el momento en que más necesitaba que sus asesores asumieran responsabilidades y explicaran qué estaba ocurriendo dentro de la institución.

Un entorno familiar en áreas sensibles

Pico también confirmó que su esposa, Carmen Solaeche, estuvo encargada del programa de almuerzo escolar de la Gobernación de Central, un área que administraba recursos destinados a miles de estudiantes del departamento más poblado del país.

El exasesor sostuvo que durante la administración de Solaeche no existieron denuncias por irregularidades. No obstante, su presencia al frente de un programa tan sensible demuestra hasta qué punto personas pertenecientes a un mismo círculo político y familiar ocuparon espacios relevantes dentro de la institución.

Solaeche deberá responder públicamente por el alcance de sus funciones, las decisiones que adoptó y los controles que ejerció mientras estuvo al frente del programa. Haber ocupado el cargo no implica responsabilidad penal, pero sí exige explicaciones claras sobre su gestión.

El poder que habría ejercido Robles

Durante el proceso judicial, Miguel Ángel Robles fue presentado como uno de los hombres con mayor influencia dentro de la Gobernación. Testimonios difundidos alrededor de la causa lo señalaron como la persona que manejaba decisiones administrativas y posteriormente acercaba documentos a Hugo Javier para su firma.

Robles terminó condenado a diez años de prisión. Tras permanecer prófugo, decidió presentarse para cumplir la sentencia justamente cuando el estado de salud de Hugo Javier concentraba la atención pública.

La coincidencia temporal agrega interrogantes a una historia en la que todavía resulta necesario establecer con precisión quién tomaba las decisiones, quién controlaba los documentos y qué responsabilidad tuvo cada integrante del gabinete.

Todos estuvieron cerca del poder

Los tres estuvieron vinculados a espacios relevantes: Pico como asesor de confianza, Robles como jefe de Gabinete y Solaeche al frente del almuerzo escolar. Todos estuvieron cerca del poder y de la estructura administrativa de la Gobernación.

Pero cuando llegaron las consecuencias, Hugo Javier quedó expuesto como la figura central del escándalo.

Robles terminó condenado. Pico se apartó cuando aparecieron los problemas, aunque después ofreció garantías reales para respaldar a Robles. Solaeche administró uno de los programas más sensibles de la institución y ahora su participación también debe ser explicada con claridad.

Hoy, mientras Robles se presenta para cumplir su condena y Pico sostiene que “nunca abandona a un amigo”, Hugo Javier permanece en terapia intensiva después de un grave episodio ocurrido dentro de la cárcel, cuyas circunstancias todavía deben ser completamente esclarecidas.

Las disculpas llegan demasiado tarde. Quienes tuvieron cargos, influencia o responsabilidades dentro de la Gobernación ahora intentan delimitar sus actuaciones.

Para Miguel Ángel Robles hubo garantías. Para Hugo Javier quedaron las disculpas.

Una vez más, lo dejaron solo.

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