El presidente de la República, Santiago Peña, reconoció públicamente que mantiene diferencias de larga data con el embajador paraguayo en Estados Unidos, Gustavo Leite, aunque lamentó el tono de sus recientes expresiones en el actual contexto político.
El mandatario explicó que los desacuerdos no son nuevos y se remontan a la época en que ambos formaban parte del gabinete del entonces presidente Horacio Cartes. “Siempre tuvimos diferencias de criterio en algunos temas, incluso cuando éramos ministros”, señaló Peña, aludiendo a la convivencia política que mantuvieron dentro del mismo equipo de gobierno.
No obstante, el jefe de Estado marcó distancia con las últimas declaraciones del diplomático, actualmente con permiso de sus funciones legislativas, y remarcó que, si bien Leite “nunca fue tímido para expresar su opinión”, considera que ciertas posturas generan incomodidad dentro del oficialismo.
Las declaraciones del presidente se dan en medio de un escenario político tensionado, donde sectores del propio oficialismo evidencian posturas divergentes, tanto en temas económicos como en la conducción del gobierno. En ese contexto, la figura de Leite vuelve a cobrar protagonismo, no solo por su rol diplomático en Washington, sino también por su peso político dentro del cartismo.
Peña evitó profundizar en la polémica, pero dejó entrever que las diferencias internas forman parte de la dinámica política. Sin embargo, el mensaje apunta a marcar límites en cuanto a la exposición pública de esas discrepancias, especialmente cuando involucran a representantes del país en el exterior.
El episodio reaviva el debate sobre la cohesión dentro del oficialismo y el manejo de las voces disidentes en cargos clave, en un momento donde el Ejecutivo enfrenta cuestionamientos y reacomodos internos.
