Pedro Alliana dejó una de sus frases más fuertes desde que se convirtió en el presidenciable de Honor Colorado. Después de reunirse cara a cara con Horacio Cartes, rechazó las “imposiciones”, admitió que el movimiento atraviesa problemas internos y hasta planteó que podrían buscar otro candidato. La reacción aparece en momentos en que gobernadores y diputados resisten la candidatura de Juan Carlos Baruja para la Vicepresidencia y cuando, según versiones políticas, en el oficialismo circulan mediciones que generan preocupación sobre el escenario electoral de 2028.
“Si no le gusta mi carita, no hay problema, que busque otro”. La frase de Pedro Alliana, pronunciada este miércoles 16 de septiembre tras abandonar la residencia de Horacio Cartes, puede parecer una salida coloquial, pero fue acompañada de un mensaje político mucho más profundo: “No me van a imponer y si es así, haré yo mi camino”.
El vicepresidente de la República dejó así públicamente marcada una distancia con el hombre que durante años fue el principal referente político de su sector y que ahora pretende instalar a Juan Carlos Baruja como compañero de fórmula para las presidenciales de 2028.
La conversación entre ambos tampoco fue protocolar. Alliana reconoció que nunca antes habían hablado en esos términos y admitió que Cartes también estaba molesto. Además, hizo una confesión poco habitual dentro de Honor Colorado: “No están bien las cosas hoy”.
DE LA OBEDIENCIA A MARCAR “TERRITORIO”
El episodio expone una contradicción política llamativa.
Hasta hace pocas semanas, Alliana aparecía completamente alineado con Cartes y con Juan Carlos Baruja. El 29 de julio incluso declaró públicamente que, si en ese momento tuviera que decidir quién sería su compañero de fórmula, elegiría al actual ministro de Urbanismo: “Si es por mí, yo me juego por Juan Carlos”.
Ahora, sin embargo, el problema ya no parece ser solamente Baruja, sino quién tiene la facultad de tomar la decisión.
Cartes se adelantó y anunció directamente que Baruja sería el candidato a vicepresidente. Alliana respondió recordando que existía un acuerdo para anunciar la dupla recién después de las elecciones municipales del 4 de octubre y reivindicó que la decisión debía pasar por él.
La pelea, por tanto, dejó de ser únicamente por un nombre. También se convirtió en una discusión sobre quién conduce realmente el proyecto presidencial de Honor Colorado.
LOS GOBERNADORES Y DIPUTADOS LE COMPLICAN EL PLAN A CARTES
La resistencia contra Baruja no parte únicamente de Alliana.
Los 15 gobernadores de Honor Colorado se reunieron con Santiago Peña y Pedro Alliana pocas horas después del anuncio realizado por Cartes. Paralelamente, sectores de Diputados vienen impulsando el nombre del presidente de la Cámara Baja, Raúl Latorre, mientras que entre los gobernadores tiene espacio la eventual candidatura del gobernador del Guairá, César Sosa.
Es decir, Cartes presentó un nombre, pero una parte importante de la estructura territorial del propio movimiento tiene otros candidatos.
Alliana terminó convirtiéndose en portavoz de ese malestar.
“Acá no hay órdenes”, afirmó. Reclamó consenso, participación y pidió que las decisiones no sean tomadas entre unos pocos alrededor de “una mesa”. También pidió a senadores, diputados y gobernadores dejar de “morderse” entre ellos.
La dureza de esas palabras revela hasta qué punto cambió el tono dentro del movimiento: dirigentes que hasta hace poco evitaban discutir públicamente las determinaciones de Cartes ahora exponen sus desacuerdos frente a los medios.
¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA FRASE DE ALLIANA?
En círculos políticos circula otra discusión: los números rumbo al 2028.
Fuentes políticas hablan de mediciones internas que estarían generando inquietud respecto de la capacidad electoral de Alliana frente a figuras opositoras como Miguel Prieto. Esos supuestos sondeos no fueron publicados con ficha técnica verificable, por lo que sus números no pueden ser presentados como hechos confirmados.
Lo que sí existe públicamente es una medición de Ati Snead divulgada en agosto que ubicó a Alliana con 41,6% dentro de una consulta sobre preferencias para las internas coloradas, por delante de Arnoldo Wiens y otros dirigentes de la ANR. Esa encuesta no mide un enfrentamiento nacional entre Alliana y Prieto, por lo que se trata de escenarios diferentes.
Alliana, además, reconoció anteriormente que encargó una encuesta propia para evaluar a los posibles candidatos a vicepresidente y anticipó que utilizaría esas mediciones para adoptar su decisión después de las municipales.
Por eso, cuando el vicepresidente dice “que busquen otro”, la frase adquiere especial peso político: es el propio candidato presidencial del oficialismo planteando públicamente la posibilidad de apartarse si siente que su candidatura viene acompañada de decisiones que no controla.
EL CANDIDATO QUE AHORA EXIGE AUTONOMÍA
Alliana llegó a la carrera presidencial dentro de una estructura construida alrededor del liderazgo de Horacio Cartes. Pero ahora reclama autonomía precisamente cuando debe empezar a consolidar una candidatura propia.
Ese es quizás el cambio político más significativo del episodio.
Ya no alcanza con ser “el candidato de Honor Colorado”. Alliana necesita demostrar ante gobernadores, diputados, dirigentes y electores que puede conducir su propio proyecto y que no será simplemente el receptor de decisiones tomadas por otros.
La discusión por Baruja puso esa capacidad bajo examen.
Cartes anunció. Alliana contradijo públicamente el anuncio. Los gobernadores respaldaron al vicepresidente. Los diputados mantienen sus propios intereses. Y hasta Basilio “Bachi” Núñez tuvo que admitir públicamente la existencia de diferencias, aunque intentó reducirlas a “turbulencias” internas.
Alliana intenta ahora bajar la temperatura pidiendo “prudencia”, diálogo y el fin de las peleas internas. Pero fue él mismo quien, al salir de la casa de Cartes, dejó una advertencia difícil de disimular:
“Si no les gusta mi carita, que busquen otro”.
Más que una frase pintoresca, fue la declaración de un candidato que por primera vez está reclamando públicamente el derecho de decidir hasta dónde llega la autoridad de Horacio Cartes sobre su propia candidatura.
