El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este martes al Reino Unido para cumplir con su segunda visita de Estado, un privilegio inédito para un mandatario norteamericano. A bordo del Air Force One viajó junto a la primera dama Melania Trump, su hija Tiffany y su yerno Michael Boulos.
Antes de partir, el líder republicano no escatimó elogios hacia el monarca británico:
“Mi relación con el Reino Unido es excelente y Carlos, ahora como rey, es mi amigo. Es un gran honor ser invitado dos veces. Él representa muy bien al país, es un caballero elegante”, expresó.
Comercio, política internacional y encuentro con Starmer
Trump adelantó que aprovechará la visita para ajustar el acuerdo comercial firmado recientemente con Londres:
“Logramos un gran acuerdo, pero siempre hay espacio para perfeccionarlo”, afirmó.
En materia internacional, pidió a Europa reducir su dependencia del petróleo ruso e instó al presidente ucraniano Volodímir Zelenski a buscar un entendimiento con Vladímir Putin, pese a la rivalidad abierta entre ambos.
El mandatario también resaltó su interés en fortalecer los lazos políticos con el primer ministro británico, Keir Starmer, a quien calificó como “un dirigente que representa muy bien al país”.
Seguridad máxima en Windsor
La visita se desarrolla en el Castillo de Windsor bajo un fuerte dispositivo de seguridad. La policía británica detuvo a dos hombres de 37 años que operaban un dron en un área restringida. Las autoridades recordaron que las prohibiciones aéreas estarán vigentes entre el 16 y 18 de septiembre.
El programa incluye un banquete de Estado, reuniones en Chequers (residencia campestre del premier) y actividades con empresarios de los sectores tecnológico y financiero. También se espera la participación del príncipe y la princesa de Gales.
Una incógnita sigue siendo la salud de la reina Camila, quien recientemente canceló actos públicos por sinusitis, aunque en Palacio no descartan ajustes de último momento en la agenda.
Una visita con tono personal
Para Trump, la visita tiene un componente íntimo:
“Es un honor tenerlo como rey. Son amigos míos desde hace mucho tiempo y me siento orgulloso de acompañarlos en esta nueva etapa de su reinado”, subrayó.
Con seguridad reforzada, elogios a la realeza y la promesa de mayor cooperación económica, este viaje se perfila como un nuevo capítulo en la histórica relación entre Washington y Londres.
