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Unidad bajo sospecha: la oposición también pelea por el poder en Asunción

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La oposición llega a las elecciones municipales de Asunción con una candidatura central, pero sin alcanzar la unidad total que durante meses presentó como condición indispensable para enfrentar a la Asociación Nacional Republicana.

Soledad Núñez concentra el respaldo de las principales figuras y sectores opositores; sin embargo, otras dos candidaturas quedaron por fuera de la alianza. Esa fragmentación no solamente dispersa votos: también instala dudas sobre la capacidad de la oposición para construir un proyecto común y sostenerlo más allá de los discursos y las fotografías de campaña.

Detrás de la candidatura de Núñez también se libra otra elección. Johanna Ortega, actual diputada y excandidata a intendenta de Asunción, busca consolidarse como uno de los principales liderazgos políticos y territoriales de la capital. En el mismo escenario aparece la diputada Rocío Vallejo, quien también posee estructura, presencia electoral y aspiraciones dentro del bloque opositor.

En términos territoriales, buena parte de las fuerzas opositoras de Asunción se concentra alrededor de estos dos liderazgos. Ambas dirigentes deberán demostrar cuánto pesan realmente sus equipos, su capacidad de movilización y el acompañamiento que pueden trasladar a la candidatura municipal.

La campaña cuenta además con el respaldo de referentes nacionales como Eduardo Nakayama, Esperanza Martínez, Kattya González, Miguel Prieto y Ricardo Estigarribia. No obstante, la presencia de numerosas figuras no garantiza que todas estén empujando con la misma intensidad.

Aunque hoy aparecen juntos, la disputa por el liderazgo opositor sigue abierta. Diputados, senadores y dirigentes territoriales piensan también en sus propias reelecciones, en las candidaturas de 2028 y en el control futuro de los espacios políticos. Por eso, no todos estarían “estirando el carro” de Soledad Núñez con la misma fuerza.

Una victoria permitiría a varios dirigentes atribuirse el crecimiento opositor en la capital y reclamar mayor protagonismo nacional. Una derrota, en cambio, abriría rápidamente la discusión sobre responsabilidades: quién trabajó, quién solamente apareció en las fotografías y quién preservó su estructura para sus propios proyectos electorales.

La oposición consiguió sentar a sus principales figuras alrededor de una candidatura, pero todavía no logró despejar las dudas sobre su verdadera cohesión. En Asunción no solamente se disputa la Intendencia: también están en juego el liderazgo de Johanna Ortega, la fuerza territorial de Rocío Vallejo y el peso político de los referentes que pretenden conducir a la oposición rumbo a 2028.

La pregunta que deberá responderse en las urnas es concreta: ¿la oposición está verdaderamente unida detrás de Soledad Núñez o solamente pactó una tregua mientras sus principales figuras disputan, silenciosamente, el liderazgo del mismo espacio?

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