En pleno horario laboral, la funcionaria del Senado Yolanda Catalina Marín Martínez fue vista en el Consejo de la Magistratura realizando una “visita” a sus autoridades. Según testigos, buscaba audiencias con altos cargos, asegurando tener contactos de peso en el Congreso y en otras esferas de poder.
La pregunta es inevitable: ¿fue enviada oficialmente por sus jefes o se trata de una movida personal para justificar su millonario salario? Porque, si su función es la intermediación política, ¿a quién representa realmente… y a cambio de qué?
Fuentes consultadas afirman que la visita no fue casual: habría ido a pedir un favor para obtener una “ayuda” y ejercer presión sobre magistrados. Si esto es cierto, ¿quién respalda esta jugada? ¿Quién se beneficia?
Mientras tanto, el silencio de sus superiores es ensordecedor… y en política, cuando nadie aclara, las sospechas crecen.
