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Mar 05 mayo 2026

141° años de Mangoré: el sonido que define a Paraguay

En el aniversario de su nacimiento, la figura de Agustín Pío Barrios (1885-1944), “Nitsuga Mangoré”, vuelve a ocupar un lugar central en la memoria cultural del Paraguay. Considerado uno de los mayores exponentes de la guitarra clásica a nivel mundial, su obra no solo trascendió fronteras, sino que también consolidó una identidad musical propia, profundamente arraigada en el paisaje y la sensibilidad paraguaya.

Conocido como “Nitsuga Mangoré”, o simplemente Mangoré, retrató como nadie los paisajes del Paraguay a través de la guitarra. Su obra transmite una “paraguayidad” inconfundible, perceptible en composiciones como Danza Paraguaya, La Catedral y Julia Florida.

Origen y contexto histórico
El historiador Carlos Saucedo Centurión documentó que Mangoré nació en una familia acomodada en San Juan Bautista, Misiones, en un país marcado por la posguerra contra la Triple Alianza. Ese contexto influyó en su sensibilidad artística y en su búsqueda musical.

Un pionero universal
Barrios se convirtió en uno de los primeros en grabar guitarra clásica en vinilo y elevó el instrumento a un nivel de prestigio internacional. Recorrió más de 20 países, compuso más de 300 obras y consolidó un legado que lo posiciona en la historia universal de la música.

El legado inmortal
Falleció en San Salvador, El Salvador, donde descansan sus restos, considerados patrimonio nacional. Su última obra fue el trémolo titulado Una limosna por el amor de Dios, una pieza que resume su sensibilidad y virtuosismo.

Reconocimiento tardío
Desde 2007, Paraguay honra su legado en el billete de 50.000 guaraníes, donde su rostro, su nombre y la imagen de la guitarra quedaron inmortalizados, junto a la referencia a “La Catedral”, consolidándolo como símbolo cultural. Mangoré no solo fue un músico, sino el cimiento de una identidad sonora que aún define al Paraguay.

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