El abogado Gerónimo Abraham González, magíster en Derecho Público, analizó en conversación con CANAL-E la crítica situación del sistema judicial paraguayo. Con amplia trayectoria en el ámbito jurídico, el profesional expresó una mirada contundente sobre las falencias estructurales que afectan la credibilidad de la justicia.
“A los amigos, justicia y gracia; y a los enemigos, la ley a secas”, comenzó diciendo González, al describir lo que considera una de las principales distorsiones del sistema judicial.
Según explicó, la pérdida de confianza ciudadana hacia fiscales y jueces se debe, en gran medida, a la percepción de que no todos son medidos con la misma vara.
“En muchos casos, vemos cómo los poderosos —política o económicamente— logran evitar condenas o alargar procesos indefinidamente, mientras que un ciudadano común puede pasar años privado de libertad sin una sentencia firme”, señaló.
El abogado advirtió que esta diferencia en el trato de las causas ha instalado en la sociedad la idea de que “la justicia es solo para algunos”, una frase que —aseguró— se repite con resignación entre la gente.
“La justicia debería ser un espacio que proteja al ciudadano, no que lo aleje. Sin embargo, hoy prevalece la sensación de que el acceso a una resolución justa depende más de los contactos que de las pruebas o del proceso mismo. Esa pérdida de credibilidad es el mayor daño que enfrenta el sistema judicial, porque sin confianza ciudadana, ninguna ley logra legitimidad”, enfatizó.
González sostuvo que la ciudadanía espera una justicia que no solo castigue, sino que garantice la igualdad ante la ley, y que para ello se requieren instituciones transparentes y rendición de cuentas por parte de los administradores de justicia.
Entre los factores estructurales que agravan la crisis judicial, mencionó la corrupción y la injerencia política, que debilitan la independencia de jueces y fiscales; la mora judicial, que prolonga indefinidamente los procesos; la desigualdad en el acceso a la defensa, que deja desprotegidos a los sectores más vulnerables; y la falta de formación ética y sensibilidad social de muchos operadores del sistema.
Finalmente, el abogado llamó a impulsar una reforma profunda del sistema judicial paraguayo, basada en la transparencia, la participación ciudadana y el control social efectivo.
“Solo con decisiones firmes y voluntad política podremos recuperar la credibilidad perdida y construir una justicia igualitaria que restaure la dignidad”, concluyó.

