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Asunción entra en la última semana: Camilo lidera los sondeos y Soledad apuesta a romper el libreto

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La campaña por la Intendencia de Asunción entra en su última semana con dos estrategias claramente diferenciadas. Camilo Pérez llega a la recta final respaldado por mediciones que lo ubican por encima de Soledad Núñez, mientras la candidata opositora apuesta a que el descontento con la situación de la capital termine produciendo una movilización electoral superior a la que reflejan las encuestas.

Hasta ahora, los principales sondeos publicados durante la campaña han colocado a Pérez en primer lugar. La medición de Grau & Asociados realizada el 16 y 17 de septiembre, sobre 518 electores de 47 barrios, registró 50,8% para el candidato colorado, 27% para Núñez, 6,3% para Rodrigo Franco y 2,8% para Arlene Aquino, con 13,1% de indecisos y un margen de error de ±4%.

Otra medición, de Ati Snead Consultores, realizada entre el 11 y el 16 de septiembre sobre 1.800 electores, también mostró a Pérez por delante, con 52,8% frente al 34,3% de Núñez.

Los números no definen una elección antes de que se abran las urnas, pero sí muestran una constante de esta campaña: Núñez no apareció por encima de Pérez en las mediciones públicas relevadas durante los últimos meses. Ya en agosto, Multitarget Communication & Research registraba 47,63% para Pérez y 35% para Núñez.

Camilo y la estrategia de separar su candidatura de la crisis municipal

Uno de los mayores desafíos para Camilo Pérez fue evitar que su candidatura quedara absorbida por la crisis de la Municipalidad de Asunción y por la gestión de Óscar “Nenecho” Rodríguez.

Rodríguez renunció a la Intendencia en agosto de 2025, durante el proceso de intervención de su administración. La propia Municipalidad informó entonces que la renuncia se produjo en el contexto de esa intervención.

Desde el inicio de la campaña, Soledad Núñez intentó vincular políticamente a Pérez con esa estructura municipal. En las últimas semanas sostuvo incluso que el candidato colorado tendría una “camisa de fuerza” si llegaba al cargo debido a sus compromisos con sectores internos de la ANR y con dirigentes ligados a la administración comunal. Esa es una acusación política de Núñez, rechazada por el sector de Pérez.

Pérez, sin embargo, construyó buena parte de su campaña sobre otro perfil: dirigente deportivo, presidente del Comité Olímpico Paraguayo y administrador proveniente de una estructura distinta a la Municipalidad. Última Hora describió precisamente su candidatura como la apuesta de Honor Colorado por una figura cuya trayectoria pública estuvo vinculada principalmente al ámbito deportivo.

Ese posicionamiento parece haberle permitido, al menos según las encuestas disponibles, evitar que el desgaste de la administración municipal se trasladara automáticamente a su candidatura.

También adoptó una estrategia particular: atacar poco a su principal adversaria y concentrarse en transmitir gestión, propuestas y presencia territorial. Un relevamiento publicado por El Trueno sobre 117 declaraciones de ambos candidatos entre agosto y el 24 de septiembre encontró 36 propuestas concretas atribuidas a Pérez y 32 a Núñez, pero una diferencia importante en las críticas personales: Núñez cuestionó directamente a Pérez en varias oportunidades, mientras el colorado prácticamente evitó confrontarla en ese período.

Soledad apostó al hartazgo

Soledad Núñez siguió el camino contrario.

Su campaña puso en primer plano el deterioro de Asunción, los cuestionamientos a la administración municipal, el sistema de contrataciones, los funcionarios, la utilización política de la estructura comunal y la necesidad de una ruptura con el modelo de gestión de los últimos años.

Durante toda la campaña buscó instalar una idea sencilla: elegir a Camilo Pérez significaría permitir que continúe la misma estructura política que gobernó la Municipalidad.

En septiembre llegó a afirmar que en las fotografías del equipo político que respalda a Pérez “solamente falta Nenecho”, mientras volvió a denunciar una supuesta utilización de recursos municipales con fines electorales. Esas acusaciones forman parte del discurso de campaña de Núñez y no equivalen por sí mismas a hechos judicialmente establecidos.

Su apuesta es convertir el rechazo a la situación de la ciudad en participación electoral.

Y allí aparece el interrogante más importante de esta última semana.

Núñez puede haber pronunciado buena parte del discurso que un sector crítico de la ciudadanía esperaba escuchar: auditorías, reducción de privilegios, recuperación de servicios, transparencia, eliminación del clientelismo y ruptura con las estructuras tradicionales.

La pregunta ya no es qué dijo, sino cuánto de ese mensaje logró convertirse efectivamente en intención de voto.

Dos perfiles y una misma ciudad deteriorada

Hay además una particularidad en esta elección: los dos principales candidatos intentaron presentarse como gestores antes que como dirigentes políticos tradicionales.

Pérez lo hizo utilizando su experiencia en organizaciones deportivas y enfatizando administración, planificación y capacidad de ejecución.

Núñez recurrió a su trayectoria técnica y a su paso por el Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat, insistiendo en la necesidad de sanear institucionalmente la Municipalidad. Ella misma ha utilizado esa experiencia como argumento durante la campaña.

En propuestas concretas, incluso existen coincidencias importantes. Ambos hablaron de transformación institucional, mejores servicios, transparencia, movilidad y recuperación de espacios públicos. Un análisis comparativo de sus planes ya señalaba que buena parte de la diferencia entre ambos aparece menos en el diagnóstico de la ciudad que en la identificación de responsables y en la manera de ejecutar los cambios.

La última semana

Así se llega al tramo decisivo.

Camilo Pérez entra en la última semana con una ventaja consistente en las encuestas conocidas y con una estrategia que buscó mantenerlo alejado de una confrontación permanente con Núñez y de una identificación directa con la administración de “Nenecho” Rodríguez.

Soledad Núñez llega obligada a disputar algo que las encuestas no pueden medir completamente: participación, movilización y voto de ciudadanos que eventualmente no estén reflejados correctamente en los sondeos.

La historia electoral asuncena contiene antecedentes de resultados que alteraron expectativas previas, pero ninguna comparación histórica permite trasladar automáticamente aquellas circunstancias a la elección del 4 de octubre de 2026.

Por eso, más que hablar de una elección definida, corresponde hablar de una elección que llega a su última semana con un candidato claramente arriba en los sondeos y una candidata opositora que necesita transformar el descontento con la Municipalidad en una movilización electoral capaz de modificar esa fotografía.

Pérez logró hasta ahora instalar su propia identidad política sin quedar totalmente atrapado por el pasado inmediato de la Municipalidad.

Núñez logró instalar con fuerza el debate sobre quiénes fueron responsables de la crisis de Asunción y sobre la necesidad de romper con determinadas prácticas políticas.

El domingo 4 de octubre quedará finalmente respondida la única pregunta que las encuestas no pueden resolver: cuál de esos dos mensajes consiguió convertirse en mayoría dentro del cuarto oscuro.

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