Mirian Carolina Rojas (38), fallecida en junio pasado, no murió de manera súbita, sino como consecuencia de golpes que le provocaron un traumatismo de cráneo, confirmó la fiscala Carolina Martínez tras los resultados de la autopsia, que cambiaron el rumbo de la investigación.
Según explicó la fiscala, los golpes no eran visibles a simple vista, pero la autopsia determinó que Rojas presentaba más de una lesión en la cabeza, descartando un accidente cerebrovascular (ACV), que había sido la primera hipótesis.
“La incorporación del resultado de la autopsia cambia radicalmente el tipo penal del imputado. Inicialmente se trataba de una omisión de auxilio, ya que se pensaba que sufrió un ACV. La autopsia reveló un traumatismo de cráneo cerrado con hemorragia”, señaló Martínez.
El hecho ocurrió en la madrugada del 23 de junio, cuando Álvaro Santiago Benítez Velaztiqui llamó al 911 informando que encontró a su pareja tendida en el baño, sin signos de vida. Según su declaración, ambos habían estado consumiendo bebidas alcohólicas y, tras escuchar ruidos desde el sanitario, descubrió a Rojas fallecida, sin auxiliarla de inmediato.
Los médicos forenses habían determinado inicialmente que no había lesiones visibles, por lo que se había atribuido su muerte a un ACV. Sin embargo, el nuevo informe forense confirma que se trató de una muerte violenta.
Tras los hallazgos, el Ministerio Público solicitó la conformación de una junta médica bajo el anticipo jurisdiccional de pruebas.
Benítez, quien ya estaba imputado por omisión de auxilio, enfrenta ahora cargos por feminicidio. Fue detenido la semana pasada y trasladado a la Fiscalía, donde se abstuvo de declarar. La fiscala solicitó su prisión preventiva, medida que fue otorgada por el juez.
