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Baruja, el “leal” , apoyado por la bancada cartista del senado para la dupla 2028

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Juan Carlos Baruja ya está oficialmente en carrera. El actual ministro de Urbanismo, Vivienda y Hábitat aparece como la figura impulsada por un sector de senadores para disputar la candidatura a la Vicepresidencia en 2028, dentro del esquema político que lidera el actual vicepresidente, Pedro Alliana. No se trata de un movimiento improvisado: su nombre viene sonando desde hace meses en el entorno del oficialismo.

La cercanía entre Baruja y Alliana es un elemento central en esta proyección. Dentro del propio oficialismo lo describen como un dirigente “leal”, que ha respondido sin resistencia a pedidos políticos del vicepresidente, incluso en escenarios de alto costo público. Esa relación, según coinciden varias versiones, es lo que hoy lo posiciona como una pieza clave dentro del armado electoral que se viene gestando.

Sin embargo, el perfil de Baruja no está exento de cuestionamientos. Su gestión actual y sus antecedentes políticos han sido objeto de críticas reiteradas. Durante su paso por la Gobernación de Paraguarí y también en su etapa como ministro de Agricultura en el gobierno de Horacio Cartes, enfrentó denuncias por presuntas irregularidades administrativas, que si bien no derivaron en condenas, dejaron un manto de dudas sobre su manejo.

A esto se suma uno de los episodios más recientes: la polémica adjudicación de una vivienda al exsenador Javier Vera, conocido como “Chaqueñito”, que generó un fuerte rechazo público. El caso golpeó directamente la imagen de Baruja, quien desde entonces bajó su exposición mediática. En círculos políticos se atribuye ese repliegue a una estrategia sugerida desde la Vicepresidencia, buscando evitar un desgaste mayor en una etapa clave de posicionamiento.

En ese contexto, la figura de Pedro Alliana también queda bajo la lupa. El impulso a Baruja no solo evidencia un armado político anticipado de cara al 2028, sino que refuerza la idea de un esquema de poder basado en fidelidades internas más que en renovación o apertura. Mientras tanto, dentro del oficialismo comienzan a asomar tensiones, con otros sectores que no ven con buenos ojos una candidatura que arrastra cuestionamientos y podría convertirse en un flanco débil en la campaña.

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