La senadora Celeste Amarilla (PLRA) protagonizó este martes una encendida intervención en la Cámara Alta, al responder con dureza a las declaraciones de la diputada cartista Rocío Abed, quien el día anterior minimizó la crisis económica y social del país al citar eventos concurridos como la Expo y el Asu Coffee Fest como “pruebas” de que en Paraguay “la economía se mueve”.
Durante la sesión del lunes en Diputados, Abed había afirmado que quienes aseguran que el país está en crisis están “distorsionando la verdad” y remató su discurso diciendo que “en un país quebrado no hay latte, vainilla y cheesecake”, en alusión al festival de café realizado en Asunción.
La respuesta de Amarilla no se hizo esperar y fue tan directa como punzante. “Ayer nomás la desubicada de Rocío Abed dijo que cualquiera podía comprar un latte. ¿Pero qué carajo sabe ella lo que es un latte? Se habrá tomado cocido nomás también como todos nosotros”, lanzó con evidente molestia.
La senadora liberal comparó la actitud de la diputada con la famosa anécdota de María Antonieta, quien, al ser informada de que el pueblo no tenía pan, habría respondido: “que coman tortas”. “236 años después, una diputada paraguaya repite una desgraciada frase”, ironizó Amarilla, calificando a Abed como una política que vive “en una nube de millones” y “envuelta en una circunstancia ficticia”, producto de los privilegios del poder y su cercanía con la binacional Itaipú, donde su esposo, Justo Zacarías Irún, ocupa un alto cargo.
“Me indigna la hipocresía, me indigna cómo se envalentona con plata del pueblo”, disparó Amarilla, visiblemente indignada. A lo largo de su intervención, criticó el negacionismo de la pobreza y recordó que miles de paraguayos viven sin acceso a servicios básicos como aire acondicionado o estufa, dependiendo de una tarifa social para subsistir.
La senadora también cuestionó la ceguera social de parte del oficialismo y sus aliados, señalando que “no hace falta cerrar las ventanillas de la carroza para ver, oler y sentir la pobreza” y que no es necesario ser de la realeza para vivir desconectado de la realidad, como —según ella— lo demuestra el discurso de Rocío Abed.
Finalmente, pidió disculpas en nombre de las pocas legisladoras que, aseguró, aún intentan representar con dignidad al pueblo paraguayo. “Disculpas a esas mujeres que esta noche le van a tener que dar un cocido negro otra vez a sus hijos”, dijo, criticando la banalidad con la que —según su visión— Abed se refiere a la pobreza en Paraguay.
El cruce deja expuesta una vez más la profunda grieta que separa al oficialismo cartista y a sectores opositores en el Congreso, especialmente cuando se trata de la lectura del país que pretenden comunicar a la ciudadanía.
