La ausencia de Dani Centurión en la campaña de Arnaldo Samaniego , reemplazado por el liderazgo del pre candidato a la presidencia 2028, Arnoldo wiens, ya no pasa desapercibida y empieza a convertirse en un factor de ruido dentro del propio equipo político que buscaba proyectar unidad de cara a la disputa electoral en Asunción. Aunque el ex candidato había asumido el compromiso de acompañar a Samaniego y respaldar el acuerdo sellado tras las internas, en la práctica su presencia fue nula en los principales actos y movimientos políticos de las últimas semanas.
Según versiones que circulan en el entorno político, Centurión no solo se apartó de la campaña, sino que también dejó sin conducción a los concejales de su sector, obligando a Arnaldo Samaniego a intervenir directamente para recomponer esa estructura y mantener el orden dentro de la lista. La molestia, de acuerdo con las mismas fuentes, ya se hace sentir entre los samanieguistas, donde esperaban una participación mucho más activa del ex postulante, especialmente porque uno de los puntos centrales del acuerdo era mostrarse juntos y transmitir una imagen clara de cohesión.
Esa expectativa, sin embargo, quedó golpeada por una serie de ausencias que en política difícilmente pasan como un detalle menor. Esta semana se realizó incluso la foto oficial del equipo, un gesto simbólico pero importante en toda campaña, y nuevamente Dani Centurión no apareció. El faltazo fue leído dentro del entorno político como otra señal de distanciamiento, alimentando aún más las dudas sobre el verdadero alcance de su respaldo a Samaniego.
En medio de ese escenario, también comenzaron a circular rumores sobre el trasfondo de la tensión. Algunas versiones apuntan a que Arnaldo Samaniego no habría cumplido con un acuerdo de carácter económico con Centurión, lo que habría generado malestar y derivado en este enfriamiento político. Aunque esa hipótesis se mueve en el terreno de los rumores y no fue confirmada oficialmente, lo concreto es que la desaparición de Centurión de la campaña ya tiene impacto político y genera interrogantes dentro y fuera del equipo.
Más allá de las explicaciones que puedan surgir, en el comando de Arnaldo la sensación es que el ex candidato no cumplió con el rol que debía asumir tras comprometer su apoyo. En lugar de fortalecer la campaña, mostrarse junto a su nuevo aliado y ordenar a su propio equipo, terminó alejándose en un momento clave, dejando a sus concejales sin respaldo visible y obligando a otros a hacerse cargo de una tarea que, en teoría, le correspondía a él.
En política, los silencios, las ausencias y los gestos pesan tanto como los discursos. Y en este caso, la falta de Dani Centurión ya empieza a ser vista no solo como una señal de incomodidad, sino como un abierto incumplimiento del acuerdo político que debía sostener la candidatura de Arnaldo Samaniego.
