El horror parece no tener límites. La investigación sobre la trágica muerte de María Fernanda Benítez, la joven hallada calcinada en Coronel Oviedo, arroja una hipótesis estremecedora: fue brutalmente golpeada, desvanecida y luego quemada viva. Así lo indica el informe preliminar del forense Pablo Lemir, quien señala dos lesiones contusas a nivel del cráneo acompañadas de hemorragia cerebral, probablemente incapacitantes.
“Nos faltan algunos datos que vamos a intentar obtener del laboratorio”, expresó Lemir, quien no descarta la posibilidad de que la causa final de muerte haya sido una intoxicación por monóxido de carbono, lo que implicaría que la víctima aún respiraba al iniciarse el fuego. Otra posibilidad que se analiza es la muerte por acción directa de las llamas.
Aún más devastador resulta saber que María Fernanda cursaba un embarazo de aproximadamente 14 a 15 semanas, lo que suma un elemento de mayor crudeza a un caso que exige justicia y verdad.
En un país donde la violencia de género y los feminicidios se repiten con alarmante frecuencia, este crimen debe marcar un antes y un después. La sociedad no puede acostumbrarse a la barbarie.
¿Dónde está el Estado?
¿Quién protege a las mujeres?
¿Cuántas María Fernanda más vamos a llorar?
