El Hospital General de Santa Rosa del Aguaray continúa con varios sectores afectados por la inundación, principalmente el área de Pediatría, pese a que la atención médica ya fue parcialmente normalizada. El viernes último, a raíz de las intensas lluvias registradas en la zona, dicho sector quedó completamente bajo agua, generando una situación de emergencia.
La situación en el centro asistencial sigue siendo crítica y vuelve a despertar la preocupación de pacientes, familiares y del propio personal de salud, ante la ausencia de una solución estructural que evite la repetición de este tipo de episodios.
Debido al anegamiento, se activó un plan de contingencia. De los 55 pacientes internados, 25 fueron derivados a distintos hospitales del departamento de San Pedro, mientras que dos recién nacidos fueron evacuados de urgencia en helicópteros hasta la capital del país, considerando la complejidad de sus cuadros clínicos.
La sala de Pediatría afectada fue construida durante la pandemia de Covid-19 como espacio de contingencia y posteriormente destinada a la atención infantil. No obstante, su ubicación y condiciones la convierten en una de las áreas más vulnerables del hospital. Profesionales de la salud y autoridades locales advierten que la situación se repetirá ante cada lluvia de gran magnitud si no se ejecuta una intervención de fondo por parte del Ministerio de Salud Pública.
Durante la emergencia, se vivieron escenas de alta tensión, con madres evacuando la sala con sus hijos en brazos en busca de zonas más elevadas para escapar del avance del agua. La inundación también alcanzó áreas estratégicas como el tablero eléctrico, el generador y el sector donde se encuentran los tanques de oxígeno, incrementando el riesgo.
Funcionarios de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) intervinieron de manera urgente y realizaron un corte preventivo del suministro eléctrico por aproximadamente una hora, a fin de evitar accidentes y facilitar las tareas de desagote. Posteriormente, el servicio fue restablecido.
Mientras tanto, la comunidad sanitaria y la ciudadanía reclaman una solución definitiva que garantice condiciones seguras y dignas de atención, evitando que cada temporal vuelva a poner en riesgo la vida de los pacientes, especialmente de niños y recién nacidos.
