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Lambaré vota el domingo: ¿continuismo o renovación?

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Guido González pide otro periodo para el Partido Colorado. Nelson Medina llega con una oposición unificada. En medio de la campaña, las calles deterioradas y los recursos municipales bajo cuestionamiento exigen respuestas.

El domingo 4 de octubre, Lambaré elegirá mucho más que a su próximo intendente. Decidirá si le entrega nuevamente la administración municipal al sector político de Guido González o si abre una etapa distinta con Nelson Medina, candidato liberal de la Alianza Juntos por Lambaré.

González conoce la Municipalidad y tuvo tiempo para mostrar resultados. Por eso, su campaña no puede sostenerse solo en promesas: debe responder por el estado de las calles, el mantenimiento de los espacios públicos y las decisiones tomadas durante su gestión. Cada bache que sigue allí pesa más que un discurso sobre lo que hará en los próximos cinco años.

También debe rendir cuentas sobre el dinero. Durante 2026 se gestionó un crédito cercano a G. 3.000 millones para intervenciones viales y, en la recta final de la campaña, la administración municipal de su sector impulsó una ampliación presupuestaria de G. 4.000 millones. CANAL-E recorrió uno de los tramos incluidos en el proyecto vial, la avenida Del Yacht, sin encontrar allí una intervención visible que justificara el gasto anunciado. La pregunta para González y sus aliados es concreta: ¿qué obras se hicieron, cuánto costaron y dónde puede comprobarlas el contribuyente? La autorización de fondos, por sí sola, no demuestra un desvío; sí obliga a presentar documentos y resultados verificables.

El Partido Colorado pretende conservar Lambaré como si su estructura electoral fuera una respuesta a esos reclamos. No lo es. La capacidad de movilizar dirigentes y pedir votos no reemplaza la obligación de explicar cómo se administró la ciudad. Y una victoria en las urnas tampoco borraría los cuestionamientos que hoy pesan sobre esa administración.

Medina, por su parte, consiguió reunir a sectores opositores que antes competían por separado. Esa unidad le da una posibilidad real de disputar la Intendencia, pero también le impone una responsabilidad: si gana, tendrá que demostrar que la alternancia produce cambios en la gestión y no apenas un cambio de nombres en los cargos. Los antecedentes de otras administraciones liberales no merecen indulgencia por ser opositoras al coloradismo.

Ese es el alcance de la decisión del domingo. Guido González pide continuidad después de años en los que Lambaré acumuló reclamos por sus calles y preguntas sobre el uso de sus recursos. Nelson Medina pide la oportunidad de gobernar con una alianza más amplia. Ninguno debería recibir un cheque en blanco.

Pero quien ya administró tiene una carga mayor: mostrar lo que hizo con el tiempo y el dinero que tuvo. Hasta que esa rendición de cuentas llegue, el continuismo colorado tiene una deuda con Lambaré que ningún acto de campaña puede tapar.

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