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Latorre gana volumen rumbo al 2028

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Los números de las internas del domingo pasado dejaron una lectura política difícil de esquivar dentro de Honor Colorado: la fuerza de Raúl Latorre está en proceso de crecimiento, no solo en Capital, sino también en el interior del país. Mientras algunos sectores intentan reducir su peso a Asunción, los resultados muestran que su estructura empezó a moverse con fuerza en territorios donde antes otros dirigentes marcaban hegemonía.

La disputa más clara aparece frente al ministro Juan Carlos Baruja. Mientras Latorre llega fortalecido por una victoria contundente en Capital, con Camilo Pérez como candidato ganador y una diferencia que duplicó a toda la disidencia unificada, los números de Baruja muestran señales de desgaste. Su fuerza ya no aparece en ascenso, sino en retroceso.

El caso Paraguarí es el ejemplo más evidente. Baruja no logró imponer plenamente su liderazgo en su propio departamento. Por el contrario, Latorre ingresó a su territorio político junto a la gobernadora y terminó desplazándolo parcialmente, hasta dejar un escenario de empate de fuerzas entre ambos sectores. Para un dirigente que históricamente construyó poder desde ese departamento, el resultado representa una señal de alerta.

En política, un empate en territorio propio puede leerse como una derrota estratégica. Baruja no solo no logró recuperar el control total de Paraguarí, sino que permitió que Latorre instalara presencia, dividiera fuerzas y demostrara que su crecimiento ya no depende exclusivamente del comando capitalino.

Por eso, en el entorno cercano de Latorre no se resignan a que su nombre no sea tenido en cuenta para la Vicepresidencia de la República en el 2028. Argumentan que los números empiezan a hablar por sí solos: cuatro veces presidente de la Cámara de Diputados, liderazgo consolidado en Capital, candidato ganador en Asunción, crecimiento en el interior y capacidad de disputar territorios donde otros dirigentes se consideraban intocables.

Todavía falta un tramo de dos años para definir la próxima chapa presidencial del Partido Colorado. Sin embargo, las generales municipales de octubre serán una prueba clave. El que haga mejor papel en esa elección llegará con más volumen político a la mesa de decisiones.

En ese escenario, Pedro Alliana, más allá de su voluntad personal o de sus preferencias internas, podría verse obligado a elegir entre dos nombres: Juan Carlos Baruja o Raúl Latorre. Y si la medición se hace por crecimiento político, capacidad electoral y presencia territorial, Latorre empieza a correr con ventaja.

Honor Colorado es verticalista, pero también sabe leer números. Y los números, hoy, muestran a un Latorre en ascenso y a un Baruja obligado a defender un territorio que ya no controla solo.

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