Después de años de esfuerzo, Johanna Rodríguez (37) y su esposo Marcelo Encina (42) creyeron estar cumpliendo el sueño de su vida: tener su propia casa en el barrio Armonía de Itá. Pero apenas diez días después de mudarse, todo se derrumbó.
Johanna pidió un préstamo de G. 50 millones para construir una modesta vivienda con una pieza, sala comedor y baño. Tras la mudanza, nunca imaginó que uno de sus propios vecinos la estaba observando con malas intenciones.
El jueves 6 de noviembre, las cámaras captaron a un hombre que se hizo pasar por funcionario de la ANDE, revisando medidores. Minutos después, otro sujeto llegó en un vehículo tipo funcargo azul y, en cuestión de minutos, vaciaron la casa por completo.
La pérdida ronda los G. 40 millones: se llevaron electrodomésticos, herramientas, notebooks, documentos, dinero en efectivo y hasta los títulos del terreno y del vehículo.
“Eso era para la operación de mi marido, él tiene prótesis y necesitaba otra cirugía. Estábamos juntando para eso”, relató con impotencia Johanna, quien asegura que el principal sospechoso vive frente a su casa.
La denuncia fue presentada ante la Fiscalía, y tras el hecho, la pareja tuvo que contratar seguridad privada y colocar cámaras para protegerse.
“Solo queremos recuperar lo que tanto nos costó. Él quiere irse, pero yo no puedo… tengo que seguir pagando el préstamo”, expresó entre lágrimas.
