Tomás Olmedo, actual intendente de Ñemby, llega a las internas coloradas del próximo 7 de junio en medio de un escenario político cada vez más adverso. Aunque busca nuevamente representar a la ANR, su figura aparece marcada por cuestionamientos a su gestión, denuncias acumuladas y fuertes críticas de sectores colorados que lo acusan de utilizar la estructura municipal para sostener su candidatura.
En la interna republicana, Olmedo enfrentará a Giani Ramírez, Julio Vallejos y Osmar Centurión. Dentro del tablero político local, Ramírez aparece hasta ahora como una de las precandidatas mejor posicionadas, con un discurso de renovación frente al desgaste del actual jefe comunal.
Los cuestionamientos contra Olmedo no son menores. Sus críticos señalan una administración municipal deficiente, con una ciudad que, según denuncian, “en vez de avanzar, retrocedió”. A esto se suman sospechas de acuerdos políticos con la administración anterior del liberal Lucas Lanzoni, lo que para varios dirigentes colorados habría garantizado impunidad y continuidad de viejas prácticas.
Uno de los puntos más sensibles es la aprobación de un préstamo de aproximadamente G. 3.000 millones, supuestamente destinado a la entrega inicial para la construcción de un nuevo cementerio. Sectores internos cuestionan que la operación haya sido aprobada con apoyo indirecto de concejales liberales, quienes se ausentaron en una sesión clave. Ahora, incluso se sospecha que esos recursos podrían terminar siendo utilizados en las últimas semanas de campaña interna, algo que aumenta la tensión política en Ñemby.
Olmedo tiene a su favor el aparato municipal, pero ese mismo factor se convirtió en su mayor debilidad. Sus adversarios lo acusan de contratar funcionarios y mover la estructura comunal con fines electorales, mientras arrastra denuncias que van desde supuesta malversación hasta acusaciones más graves vinculadas a su etapa como director de una institución educativa.
La interna colorada en Ñemby se convirtió así en un plebiscito sobre la gestión de Tomás Olmedo. El electorado republicano deberá decidir si vuelve a respaldar a un intendente cuestionado o si apuesta por una alternativa renovada dentro de la ANR. Las próximas semanas serán decisivas para saber si Olmedo logra resistir el desgaste o si finalmente su ciclo político comienza a cerrarse.
