El presunto pedido del presidente Santiago Peña a su gabinete para “apoyar” la candidatura de Camilo Pérez en Asunción desató duras reacciones dentro del propio coloradismo. El exdiputado y actual precandidato a concejal, Hugo Ramírez, no solo confirmó que estaba al tanto del movimiento político, sino que lanzó una de las críticas más contundentes contra el oficialismo y el aspirante cartista.
“Esto es totalmente lógico. Cuando un paciente entra en terapia intensiva, la familia se reúne para ver cómo afrontar la crisis”, ironizó Ramírez, comparando la situación electoral del oficialismo con un escenario de emergencia. Para el dirigente de la disidencia colorada, el problema central no está en la estructura partidaria, sino en la falta de credibilidad del candidato impulsado desde el Palacio de López.
“El problema de ellos es que se les perdió la brújula. Inyectar más combustible a una estructura desgastada solo va a incrementar el rechazo”, advirtió. Según Ramírez, el oficialismo insiste en una fórmula que ya no conecta con la ciudadanía: “La gente está cansada del modelo que sostienen: privilegios para unos pocos, negocios con amigos y abandono de la gente común”.
En referencia directa a Camilo Pérez, fue categórico: “Pueden tener todos los presidentes de seccionales que quieran, pero el problema es que el producto es de mala calidad y la gente ya no quiere consumirlo”. Afirmó además que la historia podría repetirse, recordando la derrota de Peña en Asunción frente a Mario Abdo, pese a contar entonces con el respaldo de la mayoría de las estructuras partidarias.
Ramírez también apuntó contra lo que calificó como prácticas internas del oficialismo: “Estos movimientos de aprietes y sobornos solo benefician a un pequeño círculo sin escrúpulos. La ciudadanía que trabaja, que madruga y que no negocia sus valores, les va a dar una lección histórica”.
El dirigente cerró con un mensaje directo al presidente y su entorno: “La soberbia del poder les pasó factura. Hace tiempo están cerca de los negocios con dinero público y lejos de la gente. Llegó el tiempo electoral y creen que pueden volver a arriar al pueblo como ganado. Esto es la crónica de una derrota anunciada”.

