La escena política oficialista atraviesa un nuevo foco de tensión que pone en duda la proyección de la precandidatura presidencial del actual vicepresidente Pedro Alliana. En el centro de la disputa emerge con fuerza la figura del recientemente designado ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, cuyo posicionamiento político ya no pasa desapercibido.
Según fuentes políticas, la irrupción de Riquelme no es improvisada. Desde hace meses se venía mencionando la posibilidad de que el entorno del presidente Santiago Peña impulse una figura alternativa dentro del oficialismo. Ese movimiento tendría como uno de sus principales promotores al jefe de Gabinete, Javier Giménez, quien estaría trabajando en la construcción de un espacio con identidad propia dentro del gobierno.
El propio Peña, de acuerdo a versiones recogidas, no vería con malos ojos esta posibilidad. Incluso, el tema habría sido planteado en una reunión reservada con Alliana y el presidente del Congreso, Basilio Núñez, en la residencia presidencial de Mburuvicha Róga.
Lo que debía ser un intercambio político terminó elevando la tensión: hubo discusiones subidas de tono, gritos e incluso versiones que hablan de momentos cercanos a enfrentamientos físicos.
🔴 Dos líneas en disputa: cartismo vs “peñismo”
El episodio vuelve a exponer una fractura interna que, aunque negada públicamente, comienza a tomar forma:
- Por un lado, el sector alineado al cartismo tradicional, que sostiene la candidatura de Alliana para el 2028.
- Por otro, un incipiente “peñismo” que busca instalar nuevos liderazgos dentro del oficialismo.
En este esquema, Basilio Núñez se mantiene firme en la línea histórica del movimiento, defendiendo la hoja de ruta que posiciona a Alliana como figura de continuidad. Incluso, ya había advertido públicamente que cualquier funcionario con aspiraciones electorales debería dejar su cargo, en clara alusión a Riquelme.
⚠️ Riquelme se mueve con perfil bajo… pero activo
Mientras tanto, Marco Riquelme avanza con cautela. Su agenda como ministro le ha permitido establecer vínculos con sectores empresariales e industriales, lo que alimenta la percepción de que su figura no solo es técnica, sino también política.
Ese movimiento, aunque discreto, genera incomodidad en sectores que ven en él una eventual construcción paralela de poder dentro del gobierno.
🟠 Un escenario condicionado por el factor Cartes
La reconfiguración interna también está marcada por la situación del líder del movimiento, Horacio Cartes, cuya recuperación de salud demandaría varios meses. Esta ausencia relativa deja un vacío de conducción que acelera las disputas por el posicionamiento futuro.
En ese contexto, comienzan a diferenciarse los llamados “cartistas históricos” de aquellos que impulsan una nueva línea de conducción más cercana al presidente.
🔻 Crisis acumulada en el Ejecutivo
Este conflicto no aparece de forma aislada. Se suma a una serie de tensiones recientes dentro del gobierno, entre ellas la salida del exministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, cuyo reemplazo aún genera incertidumbre y deberá definirse en los próximos días.
📌 En síntesis:
El oficialismo entra en una etapa de reacomodo interno donde ya no solo se discute gestión, sino poder y sucesión. La disputa entre continuidad y renovación, entre estructuras consolidadas y nuevos actores, comienza a marcar el rumbo político hacia el 2028.
