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Jue 23 abril 2026

HONOR COLORADO, SE PARTE POR LA VICE: PUJA, PRESIÓN Y AMENAZAS

La interna de Asociación Nacional Republicana vuelve a tensarse. Cuatro frentes disputan la vicepresidencia dentro del oficialismo: Senado, Diputados, gobernadores y el empresariado. Cada sector ya empuja a su propio candidato, profundizando la grieta en Honor Colorado en un momento políticamente sensible para el gobierno de Santiago Peña.

Desde Diputados, el legislador Rodrigo Gamarra salió al cruce de los gobernadores: “no son dueños de los votos”, afirmó, cuestionando cualquier intento de presión territorial. En la misma línea, el presidente de la Cámara Baja, Raúl Latorre, buscó mostrarse alineado: dijo ser “un hombre de equipo” dispuesto a ocupar el lugar que le asignen.

En paralelo, el nombre del ministro Marco Riquelme vuelve a circular como opción cercana al presidente y sectores empresariales, pese a que ya había descartado públicamente una candidatura. Pero el foco más duro está en los gobernadores: según versiones, en una reciente reunión con el vicepresidente Pedro Alliana, habrían condicionado su respaldo a que uno de los suyos integre la chapa. La advertencia fue directa: sin un gobernador, no hay apoyo.

El otro nombre fuerte es el del ministro del MUVH, Juan Carlos Baruja, señalado como el preferido de senadores y cercano a Alliana. Sin embargo, su figura arrastra cuestionamientos por su gestión: ya había sido apuntado por presuntas irregularidades durante su paso por el Ministerio de Agricultura en el gobierno de Horacio Cartes, así como por críticas a su administración cuando se desempeñó como gobernador. A esto se suma la polémica reciente por la entrega de viviendas a legisladores, lo que genera resistencias incluso dentro del propio oficialismo.

Con el anuncio inminente de Alliana sobre su compañero de fórmula, todo indica que la definición no será un cierre, sino el inicio de un nuevo conflicto interno. La urgencia por definir la dupla —a dos años de las elecciones— responde a una estrategia clara: blindar el proyecto antes de las municipales y evitar fugas hacia la disidencia.

Lejos de ordenar, la jugada expone fracturas, presiones cruzadas y una disputa de poder que se adelanta al calendario electoral. En Honor Colorado, la pelea ya no es por el futuro: es por el control del presente.

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