El vicedecano y candidato a decano de la Facultad Politécnica de la UNA, Claudio Nill Barúa, publicó una extensa carta abierta en la que denuncia una supuesta campaña de “calumnias, mentiras y difamación” en su contra. Sin embargo, entre acusaciones de persecución y ataques a su honorabilidad, vuelve a quedar pendiente lo principal: responder concretamente a los cuestionamientos documentados sobre sus funciones y horarios laborales.

Barúa acusa a sectores de la actual administración de intentar destruir su reputación e incluso habla de “prácticas mafiosas”. Pero su comunicado no explica las inconsistencias que motivaron las publicaciones de nuestro medio, sustentadas en documentos oficiales, entre ellos registros provenientes del propio Ministerio de Educación y Ciencias.
La pregunta sigue siendo sencilla: ¿cómo cumple efectivamente con funciones y horarios que aparecen superpuestos entre distintas instituciones? ¿Qué asistencia registra en cada lugar y cómo justifica las remuneraciones percibidas?
Nuestro medio buscó su versión antes de publicar los cuestionamientos. Se realizaron gestiones para obtener explicaciones y contrastar la documentación, pero Barúa no brindó entonces las respuestas requeridas. Ahora responde públicamente, pero dirige sus cuestionamientos hacia supuestos adversarios y no hacia el contenido concreto de los documentos.
Resulta llamativo, además, que Barúa critique en su carta las prácticas de la “política partidaria tradicional” en épocas electorales, mientras utiliza precisamente uno de los argumentos más frecuentes de la política cuando aparecen cuestionamientos públicos: presentarse como víctima de una persecución sin contestar punto por punto los hechos señalados.
Una investigación periodística sustentada en documentos no se desvirtúa calificándola de “calumnia”. Si los datos publicados son incorrectos, corresponde demostrarlo con documentación: registros de asistencia, horarios, resoluciones y cualquier elemento que permita aclarar las aparentes superposiciones.
Claudio Barúa no necesita buscar culpables. Necesita responder. Y mientras esas respuestas no aparezcan, los interrogantes que dieron origen a esta investigación continúan abiertos.
