El sorpresivo vacío que dejó Carmiña Masi en la nueva temporada del formato de telerrealidad más visto del país sigue sumando capítulos de intriga en el mundo del espectáculo.
Aunque la audiencia y los propios productores daban por sentada la participación de la picante comunicadora, su repentina desaparición de la grilla encendió las alarmas de los programas de espectáculos. Según revelaron fuentes periodísticas del medio, la drástica decisión de dejarla fuera del proyecto no pasó por una falta de acuerdo económico ni por cuestiones de agenda, sino por una tajante restricción impuesta desde las esferas más altas de la compañía multimedios.
Los pasillos de la farándula local se sacudieron luego de que un conocido panelista del rubro confirmara que las negociaciones con la polémica figura estaban prácticamente cerradas y listas para la firma. Sin embargo, una supuesta directiva vertical de carácter «institucional» habría frenado en seco el retorno de la rubia a las pantallas, ordenando que su perfil fuera completamente excluido del casting final. Esta tajante bajada de línea deja entrever que las viejas rencillas y el estilo confrontativo de la mediática terminaron pesando más que los altos niveles de audiencia que suele garantizar su presencia en el panel.
A pesar del hermetismo de los directivos de la emisora, el revuelo en las plataformas digitales ya es total y los seguidores del reality cuestionan la falta de transparencia detrás de esta llamativa ausencia.
Con el programa ya en marcha y los nuevos participantes bajo el ojo público, el misterio sobre el «voto de silencio» impuesto a Masi se convierte en la gran sombra que persigue a la producción, demostrando que en la televisión local, muchas veces, el verdadero juego de poder se disputa lejos de las cámaras y los micrófonos.
