La destitución del jefe del área de Recursos Humanos del Hospital Distrital de Horqueta, funcionario con más de 14 años de trayectoria, desató una fuerte polémica en el norte del país. Según versiones que circulan en el ámbito político y sanitario local, la medida no respondería a criterios técnicos ni administrativos, sino a una represalia política tras la difusión de una fotografía del funcionario junto al exministro y referente político Arnoldo Wiens.
De acuerdo a las denuncias, el **“pedido” de remoción habría sido impulsado por el diputado colorado Arturo Urbieta, en lo que diversos sectores califican como un nuevo caso de uso indebido del poder político para influir en decisiones internas del sistema de salud pública. Hasta el momento, ni el legislador ni el Ministerio de Salud Pública han brindado explicaciones oficiales que aclaren los motivos reales de la desvinculación.
Este episodio vuelve a poner en evidencia una práctica reiterada y peligrosa: la utilización de hospitales y cargos técnicos como botín político, debilitando la institucionalidad y afectando directamente a los servicios destinados a la ciudadanía. Mientras los hospitales enfrentan carencias estructurales, falta de insumos y reclamos constantes de los usuarios, sectores políticos parecen concentrarse en ajustes internos motivados por alineamientos partidarios y disputas de poder.
La comunidad de Horqueta exige transparencia y respuestas claras. La salud pública no puede seguir siendo rehén de intereses políticos. Si se confirma que la destitución fue ordenada por razones partidarias, estaríamos ante un grave caso de injerencia política en la administración sanitaria, que merece investigación y sanciones.

