Con la llegada de Pedro Alliana a la Vicepresidencia de la República, su cercano dirigente político en Ayolas, Willian Aquino ingresó como funcionario de la Entidad Binacional Yacyretá el 5 de diciembre de 2023, con un salario base inicial registrado de G. 10.475.790.
Ahora, Aquino suma una nueva designación como delegado de Prensa de la EBY en Ayolas, por disposición del director paraguayo de la institución, Luis Benítez. El nombramiento vuelve a colocar bajo cuestionamiento la influencia del entorno político de Alliana dentro de una de las entidades binacionales más poderosas del país.
Aquino no es solamente funcionario de Yacyretá. También es concejal municipal de Ayolas, dirigente activo de Honor Colorado y encabezará como candidato número uno la lista de concejales de la ANR para las elecciones municipales de octubre.
Es decir, mientras ejerce una función electiva y trabaja para conservar su espacio dentro de la Junta Municipal, también ocupa un cargo relevante y bien remunerado dentro de la EBY. Una acumulación de poder político e institucional que difícilmente puede pasar inadvertida.
La trayectoria reciente de Aquino dentro de Yacyretá coincide con el ascenso de Alliana a la Vicepresidencia. Primero ingresó como funcionario con un salario superior a los G. 10 millones y ahora recibe la Delegación de Prensa de la sede Ayolas.
La pregunta es inevitable: ¿se trata de méritos profesionales o de un premio político para uno de los recomendados del vicepresidente?
Mientras miles de paraguayos deben concursar, presentar currículums y esperar durante años una oportunidad laboral, los dirigentes cercanos al poder parecen encontrar abiertas las puertas de las instituciones públicas y binacionales.
Alliana debe explicar cuál es su influencia en el crecimiento laboral y político de Aquino dentro de la EBY. Aquino, por su parte, debe aclarar cómo compatibiliza su función como concejal municipal, su candidatura partidaria y sus responsabilidades dentro de Yacyretá.
Cuando un dirigente acumula una banca municipal, una candidatura electoral, un salario millonario y una jefatura dentro de una binacional, ya no se trata solamente de confianza política: se trata de poder concentrado y de recursos públicos que merecen absoluta transparencia.
