El reconocimiento deportivo al arquero albirrojo Orlando Gill en San Lorenzo terminó en un tenso cruce político y mediático.
El concejal Isaac Rojas desató la polémica al quejarse públicamente de que, supuestamente, el futbolista lo ignoró a él y a su familia durante el evento de homenaje. El edil, visiblemente molesto, no dudó en utilizar la sesión de la Junta Municipal para arremeter contra el deportista, lanzando advertencias sobre lo efímera que puede ser la fama y criticando la supuesta falta de empatía del arquero del «Rayadito».
Ante este ataque, la esposa del futbolista, Meli, decidió romper el silencio y salir al cruce con una contundente defensa a través de sus plataformas digitales.
La mujer aclaró de manera tajante que su marido «no es un robot» y que resulta absurdo pretender que, en medio de la euforia y el desorden de un homenaje masivo, el deportista estuviera pendiente de saludar individualmente a cada autoridad presente. Asimismo, lamentó que un servidor público intente desmeritar el logro de un atleta local simplemente por una cuestión de ego o por no haber recibido la atención que esperaba.
La respuesta de la pareja del arquero desnudó la molestia de la familia del deportista ante lo que consideran un intento de politizar un logro estrictamente profesional.
Meli fue tajante al señalar que los atletas no deben ser utilizados como herramientas de campaña ni ser blanco de presiones por parte de figuras políticas locales. De esta manera, el conflicto dejó en claro que la familia del arquero no está dispuesta a callarse ante los reclamos de los políticos de turno, priorizando el respeto al mérito deportivo por encima de cualquier protocolo municipal.
