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Mié 02 septiembre 2026

SOLO EN ESTE AÑO, 2 EMERGENCIAS , USAN G. 6.000 MILLONES Y LAMBARÉ SIGUE ROTA

A 32 días de las elecciones municipales, la Junta Municipal vuelve a aprobar una “emergencia vial y ambiental” que habilitará el uso de otros G. 3.000 millones. En enero ya se había autorizado un préstamo por el mismo monto y con prácticamente el mismo argumento. Mientras tanto, las calles siguen destruidas y Guido González, quien gobernó Lambaré durante casi todo este periodo y ahora busca volver a la Intendencia, intenta cargar gran parte de la responsabilidad sobre la Essap.

Lambaré llega a las elecciones municipales del próximo 4 de octubre con una escena difícil de explicar: después de años de administración, millonarios contratos y sucesivas declaraciones de emergencia, la ciudad vuelve a necesitar otros G. 3.000 millones para solucionar problemas viales y ambientales que nunca fueron resueltos de fondo.

La Junta Municipal aprobó nuevamente la utilización de recursos por G. 3.000 millones cuando a la administración interina de Magalí Franco le resta poco más de un mes antes de que los lambareños elijan a su próximo intendente.

Y no es la primera vez.

En enero de este mismo año, todavía bajo la administración de Guido González, la Junta ya había declarado una emergencia vial por 90 días y autorizado la gestión de un préstamo de hasta G. 3.000 millones. Aquella aprobación fue cuestionada porque el pedido no detallaba siquiera todas las calles y avenidas que serían intervenidas ni el alcance concreto de las obras.

Nueve meses después, Lambaré vuelve al mismo punto.

Otros G. 3.000 millones. Otra emergencia. Las mismas calles destruidas.

En números simples, durante 2026 se habilitan G. 6.000 millones bajo el argumento de atender prácticamente el mismo problema vial, mientras los vecinos siguen conviviendo con baches, calles deterioradas, basura y problemas de infraestructura.

Guido descubre ahora que la culpa es de la Essap

En plena campaña electoral, Guido González encontró un nuevo responsable para explicar el desastre vial de Lambaré: la Essap.

Esta semana sostuvo públicamente que hasta el 70% de los baches de la ciudad serían consecuencia de pérdidas y trabajos vinculados a las cañerías de la estatal. El titular de Essap, Luis Fernando Bernal, también cartista, le respondió que atribuir el problema exclusivamente a la aguatera es desconocer la falta de desagüe pluvial y otros problemas estructurales de la ciudad.

La discusión sería entendible si Guido González recién llegara a Lambaré.

Pero no es así.

Fue concejal municipal durante cuatro años y posteriormente gobernó la ciudad durante prácticamente seis años. Participó de la aprobación de balances en administraciones anteriores y luego tuvo en sus propias manos la posibilidad de planificar, administrar recursos, intervenir calles y buscar soluciones estructurales.

Después de todo ese tiempo, responsabilizar ahora a la Essap por la mayor parte del desastre vial resulta, como mínimo, una explicación demasiado cómoda.

Si el problema era conocido desde hace años, la pregunta es elemental: ¿qué hizo la Municipalidad durante todo ese tiempo para solucionarlo?

Más de G. 23.000 millones bajo cuestionamiento

El problema tampoco termina en los baches.

Durante la administración de Guido González surgieron fuertes cuestionamientos sobre la concentración de contratos municipales.

Documentos analizados por canal-e y una denuncia presentada ante organismos de control señalan adjudicaciones por aproximadamente G. 23.464 millones a empresas vinculadas a los hermanos Quiroga Báez. Esto no significa que todos esos contratos hayan sido declarados ilegales, pero la enorme concentración de recursos públicos alrededor de un mismo grupo proveedor exige explicaciones.

Además, la propia Dirección Nacional de Contrataciones Públicas abrió una investigación sobre una obra de recapado asfáltico ejecutada durante la administración González.

Mediante la Resolución DNCP N.º 1494/26 fueron señaladas irregularidades relacionadas con una adenda contractual, pagos fuera de los plazos, falta de retenciones y documentación incompleta. Posteriormente, la DNCP rechazó el recurso presentado por ITC Ingeniería y mantuvo la remisión de los antecedentes al Departamento de Sumarios.

Es decir: mientras Guido González vuelve a presentarse ante los electores hablando de una Municipalidad “saneada” y proyectando nuevos créditos para arreglar calles, existen actuaciones oficiales de Contrataciones Públicas sobre obras ejecutadas durante su propia administración.

Jover González, otra vez cerca de las finanzas municipales

Antes de abandonar la Intendencia para dedicarse a su candidatura, González volvió a dejar una pieza conocida dentro de la estructura administrativa municipal: Jover Darío González Benítez, familiar del exintendente y hombre estrechamente vinculado durante años al manejo administrativo y financiero de la Comuna.

Jover González ya se desempeñó como director general de Administración y Finanzas de Lambaré. Documentos oficiales municipales lo registran ocupando ese cargo durante la administración de Guido González. Posteriormente apareció como funcionario comisionado desde la Municipalidad de Fernando de la Mora y nuevamente vinculado al área administrativa de Lambaré.

Su influencia resulta especialmente relevante porque Administración y Finanzas es uno de los sectores centrales en la ejecución presupuestaria y en el circuito administrativo relacionado con las contrataciones municipales.

Renunció al cargo, pero nunca se alejó de la Municipalidad

Guido González renunció oficialmente a la Intendencia el 24 de junio para buscar nuevamente el cargo. En su reemplazo fue designada Magalí Franco, mediante una mayoría construida con votos del oficialismo colorado y concejales liberales que acompañaron la operación política.

Sin embargo, González continúa teniendo una presencia permanente en actividades políticas vinculadas al municipio y su estructura.

Y allí aparece otra pregunta que la ciudadanía tiene derecho a formular: ¿hasta dónde termina la Municipalidad y dónde empieza la campaña electoral de Guido González?

Los bienes, funcionarios y recursos municipales pertenecen a los ciudadanos de Lambaré, no a ningún candidato ni movimiento político.

¿Municipalidad saneada?

González sostiene públicamente que durante su administración puso “la casa en orden financiero” y que la Municipalidad está en condiciones de acceder nuevamente a créditos. También afirmó que recibió obligaciones superiores a G. 50.000 millones provenientes de administraciones anteriores.

Pero justamente por eso resulta contradictorio presentar el endeudamiento como una señal de saneamiento mientras, a pocas semanas de las elecciones, nuevamente se pretende recurrir a miles de millones de guaraníes para atender problemas que deberían formar parte de la planificación ordinaria de cualquier municipio.

Lambaré no necesita una “emergencia” cada vez que las calles llegan al límite.

Necesita administración.

Necesita planificación.

Y, sobre todo, necesita saber dónde terminó el dinero que ya fue destinado a obras y qué resultados concretos dejaron esas inversiones.

G. 6.000 millones para el mismo problema

La cuenta de 2026 es contundente.

En enero: G. 3.000 millones para emergencia vial.

Ahora: otros G. 3.000 millones para emergencia vial y ambiental.

Total: G. 6.000 millones.

Y a eso se suma una administración en cuyo periodo se denunciaron más de G. 23.000 millones en adjudicaciones concentradas alrededor de empresas vinculadas a un mismo grupo proveedor, mientras Contrataciones Públicas mantiene actuaciones sobre una obra vial de ese periodo.

Entonces la discusión ya no puede limitarse a si la Essap rompió una calle o dejó mal tapado un caño.

La pregunta es mucho más grande:

¿Cómo puede una administración que manejó durante años los recursos de Lambaré llegar a las puertas de unas elecciones necesitando nuevamente declarar una emergencia para arreglar la ciudad?

Guido González pide a los lambareños otro periodo.

Pero antes de pedir otros cinco años debería explicar qué pasó durante los años que ya tuvo.

Porque después de millones en préstamos, contratos, adjudicaciones y emergencias, Lambaré sigue esperando las obras.

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