Un nuevo foco de conflicto se instala dentro de la Asociación Nacional Republicana (ANR), donde convencionales del partido expresan su malestar por lo que consideran un trato desigual frente a los presidentes de seccionales.
Según manifestaron, existe una diferencia marcada en la valoración política y en el acceso a cargos dentro de la estructura partidaria, pese a que —en muchos casos— ambos sectores cuentan con niveles similares de respaldo electoral. “Los presidentes de seccionales tienen mejores cargos y al final, en votos, somos lo mismo”, señaló un convencional, reflejando el descontento que se viene acumulando en las bases.
Los convencionales recordaron que son actores clave en la vida institucional del partido, ya que integran la Convención Colorada, órgano máximo de decisión encargado de definir posturas políticas, modificar estatutos y validar candidaturas. Sin embargo, aseguran que su rol pierde peso frente a los dirigentes territoriales, que concentran mayor influencia en la estructura diaria del partido y en la distribución de espacios de poder.
El reclamo también apunta a la asignación de cargos en instituciones públicas y dentro del propio partido, donde —según denuncian— los presidentes de seccionales tendrían prioridad. Esta situación genera fricciones internas, especialmente en un contexto de reconfiguración política y de cara a futuras definiciones electorales.
Dentro de la ANR, las seccionales representan la base territorial y operativa del partido, con fuerte incidencia en movilización y estructura electoral, mientras que los convencionales cumplen una función más institucional. Esta dualidad, lejos de complementarse, vuelve a evidenciar tensiones por espacios de poder y reconocimiento.
El malestar podría escalar si no se generan mecanismos de equilibrio dentro de la dirigencia, en un escenario donde distintos sectores buscan posicionarse de cara a las próximas disputas internas del partido colorado.
