Un equipo del Genoplant Research Institute, dentro del proyecto Martian Grow, lanzó 150 semillas de cannabis en conjunto con algas y hongos, a bordo de la cápsula MayaSat‑1 desde Vandenberg, California.
Una vez de vuelta en la tierra , las semillas serán llevadas a Europa para estudiar en detalle posibles cambios genéticos o fisiológicos derivadas de esa exposición.
La resistencia del cannabis lo hacen idónea por rápido crecimiento y múltiples aplicaciones como alimento, proteína, bioplásticos, materiales textiles y medicina lo convierten en un candidato ideal para cultivos en entornos extremos, como colonias lunares o marcianas.
El objetivo es determinar si condiciones como la microgravedad y la radiación espacial inducen mutaciones útiles para mejorar la resistencia, revelar nuevas propiedades biológicas y explorar el potencial para surtir futuras misiones espaciales.
