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Sáb 18 abril 2026

Peña esquiva el caso Rivas, ataca a la prensa y después lo sienta a su mesa

Mientras el Senado discutía el escándalo que rodea a Hernán Rivas y avanzaban los pedidos políticos en torno a su situación, el presidente Santiago Peña eligió desviar la atención, apuntó contra medios de comunicación y terminó exhibiendo, horas después, una foto de cercanía con el senador cuestionado.

El presidente de la República, Santiago Peña, volvió a quedar descolocado frente al caso Hernán Rivas. Consultado por la prensa sobre la situación del senador, evitó entrar al fondo del escándalo y optó por una respuesta que poco o nada tuvo que ver con la gravedad política del momento: dijo que “no tiene nada que opinar”, pidió dejar actuar a la Justicia y, en lugar de dar una señal clara sobre el rol institucional que le cabe como jefe de Estado, arremetió contra los medios, acusándolos de tener una supuesta “indignación selectiva”.

En su declaración, Peña intentó desviar el eje y traer a colación otro caso, al mencionar al senador Rafael Filizzola. “Yo realmente me sorprende cómo algunos medios de comunicación, en particular el tuyo, se escandaliza muchas veces cuando es bastante selectivo el escándalo”, lanzó, al tiempo de sostener que con Filizzola no hubo el mismo tratamiento. El problema para Peña es que la consulta era concreta, puntual y de altísimo voltaje político: el caso Hernán Rivas, su impacto institucional y el creciente costo que representa para el oficialismo seguir blindándolo.

La respuesta presidencial no tardó en tener réplica. Filizzola le contestó directamente a Peña a través de sus redes y le recordó que su situación “es muy distinta”, que fue sobreseído a pedido de la propia Fiscalía y que “nunca amenazó a nadie”. Pero además fue más allá y le sugirió al presidente informarse antes de repetir consignas. Con esa respuesta, el senador dejó expuesto que Peña no solo mezcló causas distintas, sino que terminó defendiendo su posición con una comparación forzada y fuera de contexto.

El cruce se da en un día especialmente sensible para el oficialismo. El caso Rivas volvió a agitarse en la Cámara de Senadores, donde se instaló con fuerza el debate sobre su situación política y judicial, en medio de los pedidos que apuntan a su desafuero. Lejos de tomar distancia de un dirigente cada vez más pesado para el cartismo, el entorno del poder pareció enviar el mensaje contrario.

La señal más llamativa llegó desde la cuenta del vicepresidente Pedro Alliana. Allí se publicó una imagen de una reunión “de trabajo y coordinación” con Santiago Peña y senadores, en la que aparece nuevamente Hernán Rivas sentado en la misma mesa, rodeado por figuras del oficialismo. En la fotografía se observa, entre otros, a Bachi Núñez, Nano Galaverna, Lizarella Valiente, Derlis Maidana, Patrick Kemper y otros referentes del espacio colorado, en una postal que, lejos de enfriar la cercanía con Rivas, la exhibe sin pudor en pleno temporal político.

Esa imagen dice más que cualquier comunicado. Mientras públicamente se pide dejar actuar a la Justicia, en los hechos el senador cuestionado sigue formando parte del núcleo de confianza del poder. Y ahí aparece la principal contradicción de Peña: por un lado pretende mostrarse distante y respetuoso de las instituciones; por el otro, se lo ve compartiendo mesa, estructura y cobertura política con uno de los nombres más golpeados del momento.

Lo que deja esta secuencia es un dato político contundente: Santiago Peña no solo evitó responder sobre el fondo del caso Hernán Rivas, sino que además quedó pegado a una defensa torpe, desconectada del conflicto real y rematada con una foto de cercanía que alimenta aún más las sospechas de blindaje. En medio del quilombo institucional que atraviesa el Senado, el presidente eligió no despegarse. Y eso, inevitablemente, también le pasa factura.

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