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Dom 12 julio 2026

¿Alliana llega al 2028? El desgaste de Peña y las internas de Capital ponen en duda su candidatura

La candidatura presidencial de Pedro Alliana dejó de ser considerada una garantía dentro de Honor Colorado. Aunque el vicepresidente fue proclamado como el elegido del oficialismo para buscar la continuidad en el poder en 2028, en el comando cartista comienza a instalarse una mezcla de expectativa, temor y preocupación.

Alliana confirmó su precandidatura en abril, luego de conversar con Horacio Cartes y Santiago Peña, y sostuvo que Honor Colorado tenía fuerza suficiente para competir sin negociar la Vicepresidencia con la disidencia colorada. Sin embargo, apenas unas semanas antes había afirmado que todavía no estaba en carrera y que su decisión dependería de las municipales y de futuras mediciones.

Ese cambio de postura no terminó de despejar las dudas. Por el contrario, dirigentes del propio movimiento observan que la supuesta popularidad del vicepresidente se habría estancado y que su exposición pública no logra separarse de la gestión de Santiago Peña.

El principal problema de Alliana sería, precisamente, el Gobierno que pretende continuar. El desgaste político de Peña, los cuestionamientos a su administración y el descontento ciudadano que se percibe en distintos sectores dificultan que el vicepresidente pueda construir una imagen propia. Incluso Alliana intentó marcar una diferencia prometiendo que, de llegar a la Presidencia, no viajaría tanto como el actual mandatario.

Mientras públicamente el oficialismo transmite seguridad, internamente nadie se anima a hablar de una “victoria cantada”. Las elecciones municipales del 4 de octubre serán la primera gran prueba para determinar si la estructura colorada conserva su capacidad electoral o si el malestar contra el Gobierno termina repercutiendo en las urnas.

Camilo Pérez y una Capital dividida

Uno de los principales termómetros será Asunción, donde Camilo Pérez deberá enfrentar una elección que podría tener consecuencias nacionales. El oficialismo necesita una victoria en la capital para exhibir fuerza y sostener el proyecto presidencial de Alliana.

Pero detrás de la candidatura de Pérez persisten los celos y las disputas por el control político de la ciudad. Por un lado, se encuentra el sector que trabajó por su nominación, encabezado por el presidente de Diputados, Raúl Latorre, y el secretario privado de la Presidencia, Jorge “Turi” Cappello.

Latorre quedó fortalecido después de las internas y ya recibió el respaldo de la mayoría de los presidentes de seccionales cartistas de Capital para integrar eventualmente la chapa presidencial de Alliana. Aunque públicamente evita declararse candidato a vicepresidente, su crecimiento político es evidente y recientemente volvió a reunirse con Alliana.

Cappello, por su parte, acumula fuertes resistencias dentro y fuera del movimiento. Dirigentes consultados cuestionan el manejo de su equipo político y utilizan incluso el término “cajeros” para referirse a algunos de sus operadores. Se trata de una versión interna que no ha sido demostrada, pero que refleja el nivel de confrontación dentro del oficialismo capitalino.

El secretario presidencial también fue mencionado en denuncias relacionadas con la administración del Mercado de Abasto y con la Universidad Autónoma del Sur. Alliana aseguró desconocer los detalles del caso, aunque pidió transparencia.

En la vereda interna opuesta aparece Luis Fernando Bernal, quien habría quedado con la “sangre caliente” tras no conseguir la candidatura a intendente. Su sector considera que tenía méritos electorales y estructura suficiente para competir, por lo que no todos estarían conformes con el protagonismo alcanzado por el grupo de Latorre y Cappello.

Esta pelea no se limita al control de Asunción. Una victoria de Camilo Pérez podría fortalecer principalmente a sus articuladores y abrir otra disputa por los espacios de poder rumbo al 2028. En lugar de ordenar a Honor Colorado, el resultado podría aumentar los celos entre quienes buscan posicionarse alrededor de una eventual Presidencia de Alliana.

¿Candidato propio o continuidad de Peña?

El problema del vicepresidente es que todavía no consigue proyectarse como una figura independiente. Para sus críticos, Alliana representa una continuación directa del gobierno de Peña y una candidatura impulsada desde arriba por Cartes, antes que un liderazgo construido mediante respaldo ciudadano.

Desde la disidencia colorada ya calificaron su postulación como una imposición y señalaron que sería una “réplica” del actual presidente, sin autonomía política ni una base propia suficientemente consolidada.

Las reiteradas dilaciones para definir su compañero de fórmula tampoco ayudan. Alliana primero anunció que la decisión llegaría después de las internas municipales, pero posteriormente sostuvo que no existía apuro. Mientras tanto, nombres como Raúl Latorre, Juan Carlos Baruja y César Sosa comenzaron a competir indirectamente por el espacio.

Esta pelea anticipada por la Vicepresidencia expone una contradicción: Honor Colorado discute quién acompañará a Alliana cuando todavía existen interrogantes sobre la capacidad electoral del propio candidato presidencial.

El fantasma de un acuerdo con Wiens

Otro sector del cartismo ya habría planteado la posibilidad de buscar una unificación con Arnoldo Wiens si las municipales muestran un debilitamiento del oficialismo. La fórmula mencionada en conversaciones internas consistiría en negociar la candidatura presidencial con la disidencia y reservar para Honor Colorado la Vicepresidencia u otros espacios importantes.

Alliana rechazó públicamente esa posibilidad y aseguró que el cartismo no necesita negociar la Presidencia. Sin embargo, Wiens continúa recorriendo el país como presidenciable y cuestionando duramente al Gobierno y a los dirigentes que utilizan cargos públicos para beneficio político.

Por ahora, el discurso oficial presenta a Pedro Alliana como el heredero indiscutido de Santiago Peña. Pero detrás de esa aparente seguridad crecen las dudas sobre su nivel real de aceptación, el impacto del desgaste gubernamental y las divisiones entre los grupos que disputan el control de Capital.

La verdadera pregunta dentro de Honor Colorado ya no es solamente quién acompañará a Alliana en la chapa. La pregunta que comienza a incomodar al comando es otra: ¿Alliana llegará realmente como candidato presidencial hasta el 2028 o las municipales terminarán obligando al cartismo a buscar un nuevo plan?

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