El vicedecano de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción, Claudio Barúa, evitó responder directamente las consultas de canal-e sobre las presuntas incompatibilidades detectadas entre sus cargos, horarios y remuneraciones públicas. Sin embargo, posteriormente emitió un comunicado en sus redes sociales en el que reconoció haber trabajado en más de una función a lo largo de su carrera.
Esta admisión constituye precisamente uno de los puntos centrales de la investigación publicada por nuestro medio: la acumulación de cargos en distintas instituciones y la necesidad de determinar si las cargas horarias, por las cuales percibe remuneraciones que alcanzarían aproximadamente G. 46 millones mensuales, podían ser cumplidas materialmente.
En su pronunciamiento, Barúa sostuvo que desempeñó sus funciones dentro del marco legal y afirmó que llegó a realizar “dobles y hasta triples turnos”. También calificó las publicaciones como una versión “incompleta, incorrecta y distorsionada de la realidad”.
No obstante, el comunicado no responde las preguntas concretas planteadas por canal-e.
El vicedecano no explicó cómo distribuía sus horarios entre la Facultad Politécnica, la Facultad de Ingeniería y el establecimiento educativo dependiente del Ministerio de Educación y Ciencias, donde aparece registrado como “profesor guía” en el turno nocturno.
El colegio no funciona de noche
Canal-e acudió hasta el centro educativo de San Lorenzo y consultó a vecinos de la zona, quienes manifestaron que la institución dejó de funcionar hace tiempo durante el turno noche.
Pese a ello, Barúa figura vinculado a ese horario en los registros analizados por este medio.
La investigación no cuestiona únicamente que haya ocupado varios cargos. Lo que se intenta determinar es si estuvo efectivamente presente en cada institución durante las horas declaradas y pagadas con recursos públicos.
Barúa no aclaró si existen planillas de asistencia, registros biométricos, informes de actividades o documentos que demuestren el cumplimiento de sus funciones en el establecimiento educativo.
Tampoco respondió quién certificaba su asistencia como “profesor guía” en un turno que, según lo constatado por canal-e, ya no se encontraba operativo.
Habla de sacrificios, pero no muestra sus horarios
En su comunicado, el vicedecano señaló que la acumulación de funciones implicó “largas jornadas, dobles y hasta triples turnos, fines de semana de trabajo y muchas horas lejos” de su familia.
Sin embargo, no publicó su carga horaria completa ni presentó un cuadro que permita verificar que sus funciones en el MEC y en las facultades de la UNA no se superponían.
Decir que se trabajaron tres turnos no resuelve las dudas. Para aclarar la situación, resulta necesario exhibir los horarios, las asistencias y las resoluciones que respaldaban cada cargo.
Si todas las funciones fueron cumplidas conforme a la ley, como asegura Barúa, la documentación debería permitir despejar fácilmente los cuestionamientos.
Tampoco aclara su situación como jubilado
Otro punto que permanece sin respuesta es su situación jubilatoria.
Según los documentos que forman parte de la investigación, Barúa aparece como jubilado, pero habría continuado percibiendo una remuneración hasta junio, inclusive.
El MEC había prometido designar a un vocero para conversar con canal-e y explicar bajo qué disposición legal Barúa siguió figurando en sus registros y cobrando después de su jubilación. Hasta el momento, esa respuesta institucional no fue recibida.
Barúa menciona en su comunicado que se encontraba próximo a la jubilación cuando aceptó impulsar su candidatura dentro de la Facultad Politécnica. Sin embargo, tampoco desarrolla este punto ni aclara las fechas, condiciones y figuras legales relacionadas con su permanencia en el sistema educativo.
Busca ser decano sin despejar los cuestionamientos
El comunicado fue dirigido a la comunidad educativa en medio de su intención de avanzar hacia el decanato de la Facultad Politécnica.
Barúa sostiene que su candidatura no responde a una ambición personal y pide que la elección se base en su trayectoria, sus propuestas y su visión para la institución.
Pero quien pretende dirigir una facultad pública también debe responder con precisión sobre la administración de sus cargos, sus horarios y los recursos que percibe del Estado.
Hasta ahora, el vicedecano reconoció que trabajó en varias funciones, pero no aclaró cómo podía cumplirlas sin superposiciones. Tampoco presentó documentación que explique su presencia en un colegio que no funciona en el turno nocturno ni su situación salarial después de aparecer como jubilado.
Un comunicado general no reemplaza las respuestas
Barúa afirma estar dispuesto a aclarar cualquier duda “por los canales correspondientes”. No obstante, cuando canal-e intentó obtener su versión, no respondió específicamente a los hechos planteados.
Posteriormente publicó un pronunciamiento general, sin contestar ninguna de las preguntas centrales de la investigación:
¿En qué días y horarios cumplía funciones en cada institución?
¿Quién certificaba su asistencia en el colegio de San Lorenzo?
¿Por qué figura como profesor guía en un turno que no funciona?
¿Existen superposiciones entre sus clases en Ingeniería, Politécnica y el MEC?
¿Cómo se compone la remuneración pública que alcanzaría los G. 46 millones?
¿Bajo qué figura legal habría continuado cobrando después de aparecer como jubilado?
Barúa sostiene que las publicaciones presentan “medias verdades” y una realidad distorsionada. Sin embargo, hasta ahora no mostró los documentos que permitan determinar cuál sería la parte falsa de la investigación.
Canal-e mantiene abierta la posibilidad de publicar íntegramente su versión y la documentación que respalde el cumplimiento de cada uno de sus cargos. Mientras eso no ocurra, el comunicado confirma la acumulación de funciones, pero no despeja las sospechas sobre los horarios que parecen imposibles de cumplir.
