El Senado puede convertirse hoy en el escenario de una verdadera prueba de fuego para Honor Colorado. Ya no se trata solamente de ueno bank. La pregunta que comienza a recorrer los pasillos políticos es mucho más grande: ¿qué está pasando entre Santiago Peña y el núcleo duro del cartismo?
El pedido de informe al Banco Central del Paraguay sobre ueno bank no fue presentado por la oposición. Lleva las firmas de tres pesos pesados de Honor Colorado: el presidente del Congreso, Basilio “Bachi” Núñez; el líder de bancada Natalicio Chase; y el senador Antonio Barrios.
Y tampoco se trata de un pedido genérico.
El proyecto contiene 31 preguntas dirigidas al BCP y busca conocer, entre otras cuestiones, el cumplimiento de los límites prudenciales en operaciones con empresas vinculadas, las eventuales medidas correctivas adoptadas por la Superintendencia de Bancos, movimientos de capital y aspectos relacionados con depósitos de fondos públicos.
Hasta hace poco tiempo, cuestionamientos de este tipo sobre ueno eran impulsados principalmente desde sectores opositores. Que ahora el planteamiento provenga directamente del corazón político de Honor Colorado cambia inevitablemente la lectura.
La explicación oficial de los senadores es sencilla: transparencia y aplicación de la misma vara utilizada con otras entidades financieras.
Políticamente, sin embargo, resulta difícil ignorar el momento en que aparece.
La pregunta que nadie responde
En círculos políticos comenzaron a multiplicarse las versiones sobre un supuesto distanciamiento entre Horacio Cartes y Santiago Peña.
No existe, hasta ahora, una confirmación pública de una ruptura.
Tampoco existe evidencia pública que permita afirmar que esté en marcha una operación para sacar constitucionalmente a Peña de la Presidencia.
Pero las señales políticas existen.
Gustavo Leite, uno de los dirigentes históricamente más cercanos al cartismo, viene cuestionando abiertamente decisiones del Gobierno, especialmente alrededor de la crisis sanitaria, los medicamentos y el manejo del gasto público.
Leite incluso planteó semanas atrás recortar alrededor de USD 400 millones de determinados gastos para redireccionarlos a salud y sostuvo públicamente que no todo lo que hace el presidente Santiago Peña está necesariamente bien.
Ahora aparece el pedido sobre ueno acompañado ya no solamente por Leite, sino por dirigentes ubicados en el denominado “primer anillo” de Honor Colorado.
Eso eleva considerablemente la temperatura.
“Ahora es el momento”
Existe además una frase de Horacio Cartes que vuelve a tomar fuerza frente al nuevo escenario.
En noviembre de 2025, durante una plenaria de Honor Colorado, Cartes lanzó públicamente la candidatura presidencial de Pedro Alliana.
“Ahora es el momento”, sostuvo entonces, pidiendo a la dirigencia trabajar para convertir al actual vicepresidente en el próximo presidente de la República.
El contexto público de aquellas declaraciones fue claramente electoral: Cartes hablaba de la sucesión presidencial de 2028.
Incluso posteriormente Alliana confirmó sus aspiraciones para ese proceso.
Sin embargo, en medio de la actual tensión, aquella frase comienza a recibir otras interpretaciones en sectores políticos.
¿Fue simplemente el lanzamiento anticipado de una candidatura para 2028?
Todo indica, por los antecedentes públicos, que ese era el sentido original.
Pero la política tiene la particularidad de resignificar las palabras cuando cambia el escenario.
Y hoy el escenario cambió.
El problema se llama ueno
ueno bank reaccionó rápidamente al pedido de informes.
En un comunicado divulgado este martes, la entidad afirmó que se encuentra en “pleno cumplimiento de los límites y requerimientos legales y regulatorios aplicables”, aseguró que opera bajo supervisión del Banco Central y manifestó su disposición a proporcionar la información requerida por las instituciones.
El banco también intentó quitar excepcionalidad al procedimiento, presentándolo como parte de los mecanismos ordinarios de control institucional.
Será finalmente el BCP el que deberá responder.
Y allí podría encontrarse una de las claves de esta historia.
Porque el Senado no está preguntando solamente cuánto dinero público existe dentro de una entidad financiera.
Pregunta también si se respetaron límites regulatorios, si existieron operaciones con empresas vinculadas que merecieron observaciones y qué hizo la Superintendencia de Bancos frente a ellas.
Políticamente, eso pone a Santiago Peña en una posición particularmente incómoda debido a su conocida vinculación profesional anterior con el grupo empresarial relacionado con ueno.
¿Mensaje para Peña?
Ahí aparece una de las interpretaciones que circula con mayor fuerza.
¿El cartismo simplemente busca despejar cualquier sospecha sobre ueno?
¿Pretende conseguir una respuesta del BCP que cierre definitivamente la controversia?
¿O está enviando un mensaje político a Santiago Peña?
Todavía no existe una respuesta comprobable.
Pero sería ingenuo analizar el pedido exclusivamente desde el punto de vista bancario.
Porque quienes lo presentan tienen suficiente experiencia política para conocer perfectamente las consecuencias que produciría.
Si el BCP responde que todo se encuentra dentro de las normas, Honor Colorado podrá afirmar que impulsó la investigación y que finalmente las instituciones despejaron las sospechas.
Pero si aparecen irregularidades, observaciones relevantes o actuaciones hasta ahora desconocidas, el problema dejará de ser solamente financiero.
Se transformará inmediatamente en una crisis política.
¿Cartismo contra peñismo?
En el oficialismo comienzan entonces a dibujarse dos espacios que hasta hace algunos meses parecían inseparables.
Por un lado está Santiago Peña, presidente constitucional de la República y quien tiene la administración del Poder Ejecutivo.
Por otro, Horacio Cartes conserva una estructura partidaria formidable, conduce la ANR y continúa siendo el principal referente político de Honor Colorado.
Peña tiene la lapicera del Estado.
Cartes conserva buena parte del poder político que hizo posible que Peña llegara al Palacio de López.
Mientras ambas estructuras avanzaban en una misma dirección, esa convivencia parecía funcionar.
El verdadero problema comienza cuando sus intereses dejan de coincidir.
Y allí el Senado será fundamental.
La discusión del pedido al BCP permitirá observar quién acompaña, quién intenta frenarlo y, principalmente, qué discurso adopta cada senador oficialista.
Puede convertirse en una suerte de fotografía de las lealtades internas de Honor Colorado.
Leite niega la ruptura
Hay también que poner sobre la mesa la versión contraria.
El propio Gustavo Leite negó este miércoles que exista un quiebre entre Cartes y Peña.
Según el senador, cuestionar decisiones equivocadas del Ejecutivo no implica romper políticamente con el Presidente y sostuvo que Peña mantiene el respaldo del movimiento.
Es una aclaración relevante.
Pero también demuestra que el rumor alcanzó tal dimensión que referentes del propio oficialismo ya necesitan responder públicamente si existe o no una ruptura.
Eso, por sí solo, muestra que algo cambió.
El fantasma de otras rupturas
La historia colorada conoce perfectamente las consecuencias de tener un presidente de la República enfrentado con la estructura política que lo llevó al poder.
El antecedente de Juan Carlos Wasmosy y Lino Oviedo pertenece a otro Paraguay, con circunstancias completamente diferentes y no puede trasladarse mecánicamente al presente.
Pero dejó una enseñanza política que sigue vigente: cuando el poder institucional y el poder partidario empiezan a caminar por caminos diferentes, la estabilidad interna comienza a deteriorarse.
Todavía estamos muy lejos de poder afirmar que ese sea el destino de Santiago Peña y Honor Colorado.
Pero por primera vez la pregunta parece legítima.
¿Y el 2028?
Otro interrogante aparece inevitablemente.
Pedro Alliana fue presentado públicamente por Cartes como su candidato para 2028.
Por ahora, ese sigue siendo el escenario oficialmente conocido.
Las versiones acerca de otras eventuales fórmulas presidenciales —incluyendo nombres como Gustavo Leite o Luis Pettengill, Javier Zacarías Irún, Carlos Fernández Valdovinos u otros dirigentes mencionados en diferentes círculos— pertenecen todavía al terreno de las especulaciones mientras no exista una definición oficial.
Lo mismo ocurre con cualquier eventual fórmula Leite-Riquelme: puede circular políticamente, pero hoy no existe una proclamación pública que permita presentarla como una decisión tomada.
Y mucho menos puede afirmarse que exista actualmente una decisión de acelerar la salida de Peña para que Alliana complete el mandato.
Una situación de esa magnitud requeriría mecanismos constitucionales y hechos políticos mucho más graves que un pedido de informes.
Pero una cosa es que esa hipótesis no esté demostrada y otra muy distinta es ignorar que la relación interna atraviesa su momento más delicado.
La prueba de fuego
Hoy no se define solamente un pedido de informe.
Se comienza a medir cuánto respaldo conserva Santiago Peña dentro de la estructura que lo llevó al poder.
También se medirá hasta dónde está dispuesto a avanzar el núcleo duro de Honor Colorado cuando toca un asunto tan sensible políticamente como ueno bank.
Puede terminar siendo simplemente una demostración de transparencia institucional.
Puede incluso servir para despejar definitivamente las dudas alrededor de la entidad.
Pero también puede transformarse en el punto donde quede expuesta una fractura que hasta ahora se manejaba entre reuniones, declaraciones cruzadas y rumores de pasillo.
Santiago Peña tiene la Presidencia.
Horacio Cartes tiene el movimiento.
Y cuando esas dos fuentes de poder dejan de responderse mutuamente, comienza una disputa que puede cambiar completamente el escenario político paraguayo.
El Senado dará hoy una primera señal de quién está realmente con quién.
