Una joven paraguaya de 25 años, oriunda de una zona rural de Canindeyú, protagonizó una desesperada huida tras vivir un mes de terror en la ciudad de Santa Catarina, Brasil, donde fue víctima de explotación sexual y esclavitud moderna.
La mujer había viajado engañada con la promesa de trabajar en una supuesta mercería familiar, ofrecida por un hombre que la contactó a través de internet. Sin embargo, al llegar al vecino país, le quitaron sus documentos, la incomunicaron y la obligaron a prostituirse, según informó la fiscala Vivian Coronel, de la Unidad Especializada contra la Trata de Personas.
“Le hacían ingerir bebidas alcohólicas durante todo el día, estaba encerrada, sin dinero ni medios para comunicarse, bajo un régimen de explotación total”, relató la representante del Ministerio Público.
Tras semanas de cautiverio, la joven se arrojó desde un piso superior para escapar, cayendo sobre el techo de una vivienda vecina, donde fue auxiliada por residentes que alertaron a las autoridades.
La víctima fue rescatada por la policía brasileña y trasladada a un centro asistencial. La investigación internacional continúa para identificar y capturar a los responsables de la red que operaba en la zona.

