El transporte público del área metropolitana comienza a mostrar cambios en su estructura laboral con la incorporación progresiva de mujeres como conductoras. Actualmente, cinco postulantes ya fueron contratadas y se encuentran en la etapa final de capacitación, con miras a iniciar operaciones en los próximos días.
La iniciativa es impulsada por empresas del sector ante la escasez de choferes, una situación que obliga a ampliar el perfil de reclutamiento. Según explicó Fredy González, representante de la Federación de Transportistas del Área Metropolitana (Fetram), estas primeras incorporaciones ya cuentan con salario y seguro social, mientras completan el proceso práctico.
El plan contempla sumar grupos de cinco mujeres cada dos meses, con el objetivo de alcanzar entre 15 y 20 nuevas conductoras antes de fin de año. La formación incluye una fase teórica inicial y luego etapas prácticas que van desde maniobras en predio cerrado hasta recorridos supervisados en condiciones reales.
Desde el sector recuerdan que no es la primera experiencia. En 2018 se registraron las primeras incorporaciones, seguidas por nuevas conductoras durante la pandemia, algunas de las cuales hoy operan buses eléctricos en el área metropolitana.
Uno de los principales desafíos para ampliar el número de mujeres en el rubro es el acceso a la licencia profesional categoría A, requisito indispensable para conducir unidades de transporte público, que exige experiencia previa y cumplimiento de plazos legales.
Pese a estas limitaciones, las empresas aseguran acompañar el proceso de formación, incluyendo asesoramiento, entrenamiento técnico y cobertura de costos para la obtención de habilitaciones.
Además del impacto en el empleo, desde el sector destacan que las experiencias anteriores generaron una valoración positiva por parte de los usuarios, lo que refuerza la continuidad del proyecto.
