Mientras hospitales colapsan, el transporte público continúa en crisis y la inseguridad golpea a diario a los barrios, el presidente Santiago Peña inicia una nueva gira internacional con destino a Suiza, sumando otro capítulo a una agenda exterior que crece, pero cuyos resultados concretos en el país siguen sin sentirse.
Desde el inicio de su mandato, los viajes presidenciales se multiplicaron bajo el argumento de “posicionar a Paraguay en el mundo”, sin que hasta ahora se traduzcan en inversiones visibles, generación masiva de empleo o mejoras estructurales para la ciudadanía.
La pregunta que vuelve a instalarse es clara: ¿cuántos kilómetros más debe recorrer el presidente antes de atender con la misma intensidad las urgencias internas? Salud pública debilitada, educación con carencias, rutas deterioradas y municipios endeudados contrastan con una política exterior activa, pero desconectada de la realidad cotidiana de la gente.
En un contexto económico ajustado, cada desplazamiento oficial también implica costos para el Estado. Costos que terminan pagando los contribuyentes, mientras los problemas de fondo siguen acumulándose sin respuestas concretas.
Paraguay no necesita más fotos en foros internacionales. Necesita gestión, presencia territorial y soluciones reales.

