El presidente de la República, Santiago Peña, dejó en claro que las decisiones dentro del Ejecutivo pasan exclusivamente por su conducción, pese a las sugerencias del vicepresidente Pedro Alliana, a quien definió como “amigo” y “compañero”, pero sin incidencia directa en los cambios del gabinete.
Durante sus declaraciones, Peña minimizó la recomendación atribuida a Alliana sobre la necesidad de reemplazar a cuatro ministros, señalando que los ajustes en el equipo de gobierno responden a evaluaciones propias y no a presiones internas. “Cuando tome una decisión, la voy a informar”, reiteró, marcando distancia de cualquier injerencia.
El mandatario también confirmó que en el transcurso de la semana se anunciará al nuevo titular del Ministerio de Economía, en reemplazo de Carlos Fernández Valdovinos, quien —según Peña— cumplió un ciclo tras una gestión marcada por reformas estructurales y desgaste político.
En el plano económico, el jefe de Estado defendió la política fiscal de su administración, argumentando que el 2025 estuvo marcado por la mayor expansión del gasto social en la historia del país, con programas como Hambre Cero y la universalización de pensiones para adultos mayores. En ese contexto, justificó los ajustes aplicados desde finales de ese año y profundizados en 2026, orientados —según dijo— a dar previsibilidad al sector privado, especialmente a la construcción, que representa cerca del 15% del Producto Interno Bruto.
Peña sostuvo que, pese a las críticas, el Gobierno mantiene una posición “optimista” y aseguró que se honrarán las deudas, especialmente con sectores como la construcción y la salud, donde prometió regularizar pagos mediante mecanismos administrativos.
No obstante, el mensaje político dejó una señal clara: aunque reconoce la cercanía con Alliana, la conducción del Gobierno y las decisiones clave —incluidos los cambios en el gabinete— no están sujetas a recomendaciones externas dentro del propio oficialismo.
