El candidato colorado habría celebrado que lo vinculen nuevamente con Mario Abdo Benítez, en medio de su enfrentamiento con el titular de la Essap, Luis Fernando Bernal.
Mientras busca responsables fuera de la Municipalidad, persisten las dudas sobre el destino de millonarios recursos destinados a reparar las calles de Lambaré.
El candidato colorado a la Intendencia de Lambaré, Guido González, vuelve a generar malestar dentro del propio movimiento Honor Colorado. Según versiones provenientes de su círculo político, habría manifestado que “ya no es bueno ser de Honor Colorado” y que las publicaciones que lo acercan nuevamente al expresidente Mario Abdo Benítez “le hacen un favor”.
La expresión no fue realizada públicamente ni confirmada por González. Sin embargo, de ser cierta, expondría el peculiar oportunismo político de un dirigente que llegó al cartismo después de haber formado parte de Colorado Añetete y que ahora, en plena campaña, aparenta tomar distancia del movimiento que respaldó su candidatura.
“Me hacen un favor al decir que soy de Añetete”, habría ironizado González ante el enojo de referentes de Honor Colorado por sus recientes ataques contra el presidente de la Essap, Luis Fernando “Luifer” Bernal, cercano al vicepresidente Pedro Alliana.
Guido contra su propio movimiento
El enfrentamiento comenzó luego de que González responsabilizara a la Essap por gran parte del deterioro de las calles lambareñas. Incluso llegó a cuestionar públicamente la capacidad de la empresa estatal para reparar correctamente los sectores intervenidos.
Bernal respondió que culpar exclusivamente a la Essap constituye “la vieja confiable” de las administraciones municipales y recordó que Lambaré carece de un sistema adecuado de desagüe pluvial. También informó que la empresa reemplazó aproximadamente 12 kilómetros de cañerías obsoletas en la ciudad.
La acusación de González resulta todavía más llamativa porque, tiempo atrás, él mismo agradeció públicamente a Bernal por lo que calificó como una “inversión histórica” de la Essap en Lambaré. Ahora, en plena carrera electoral, el aliado pasó a convertirse en el responsable de todos los males.
Seis años en el poder y la culpa siempre es ajena
Guido González no acaba de llegar a la política municipal. Fue concejal y posteriormente intendente de Lambaré. Durante más de seis años formó parte directa de la administración de una ciudad que continúa con calles destruidas, acumulación de basura, problemas de drenaje y serias deficiencias de infraestructura.
Sin embargo, en lugar de explicar por qué esos problemas no fueron solucionados durante su gestión, el candidato intenta trasladar ahora toda la responsabilidad a la Essap.
El discurso encuentra además una contradicción difícil de ocultar: solamente en 2026, la Municipalidad declaró dos emergencias vinculadas al deterioro vial y habilitó recursos por un total de G. 6.000 millones.
La primera emergencia fue aprobada en enero, todavía durante la administración de González, por un plazo de 90 días y con autorización para gestionar hasta G. 3.000 millones. El planteamiento fue cuestionado por no detallar completamente las calles que serían intervenidas ni el alcance específico de las obras.
Meses después, la administración municipal volvió a recurrir al mismo mecanismo y habilitó otros G. 3.000 millones. El resultado sigue a la vista: calles rotas, baches que reaparecen y vecinos que continúan pagando las consecuencias.
Mucha verborragia, pocas respuestas
González está en campaña y parece decidido a confrontar incluso con integrantes de su propio movimiento. Ataca a la Essap, ironiza sobre Honor Colorado y pretende presentarse como una figura ajena al deterioro de Lambaré.
Pero la verborragia no tapa los baches ni aclara qué ocurrió con los millonarios recursos utilizados durante su administración.
También permanecen los cuestionamientos sobre contrataciones municipales que fueron objeto de denuncias y pedidos de revisión ante organismos de control. Corresponde que las autoridades determinen si existieron irregularidades; entretanto, González debe responder políticamente por la administración que encabezó.
Después de años como concejal e intendente, ya no alcanza con señalar culpables fuera de la Municipalidad. Lambaré necesita explicaciones sobre los G. 6.000 millones habilitados para emergencias viales, las obras ejecutadas y los resultados obtenidos.
Guido puede cambiar de movimiento, de discurso y hasta de adversario según la conveniencia electoral. Lo que no puede cambiar es su pasado: gobernó Lambaré y la ciudad continúa rota.
