El escenario político dentro del movimiento Honor Colorado comienza a reconfigurarse ante la enfermedad del expresidente Horacio Cartes, figura central y articuladora del oficialismo en los últimos años. Su menor presencia pública abrió un espacio de disputa interna que, aunque todavía incipiente, ya muestra señales claras de competencia entre referentes de peso.
En ese contexto, el vicepresidente de la República, Pedro Alliana, aparece como el heredero natural del liderazgo cartista, no solo por su cercanía política, sino también por su rol institucional dentro del Ejecutivo. Sin embargo, su posicionamiento no está exento de desafíos.
Uno de los principales actores que emerge en esta nueva dinámica es el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, quien en las últimas semanas intensificó su presencia territorial, especialmente en el departamento Central, considerado clave en cualquier construcción electoral. A esto se suma su participación en actividades en el interior del país, incluyendo un acto oficial en Paraguarí, bastión político del exgobernador Juan Carlos Baruja.
La figura de Baruja, que en su momento se perfilaba como potencial compañero de fórmula de Alliana para el 2028, perdió visibilidad tras el escándalo político vinculado al caso conocido como “Chaqueñito”, lo que habría debilitado su posicionamiento interno y dejado abierto el camino para nuevas configuraciones dentro del movimiento.
En paralelo, Alliana también comenzó a mostrar señales de consolidación política. Su reciente participación en un acto junto al presidente del Comité Olímpico Paraguayo, Camilo Pérez, en Asunción, marca un acercamiento a sectores estratégicos con proyección electoral en la capital, donde se juega una de las principales batallas políticas de cara a las municipales.
No obstante, el movimiento de Latorre parece apuntar a una estrategia distinta. Inicialmente mencionado como posible candidato a vicepresidente acompañando a Alliana en 2028, hoy, según versiones provenientes de su entorno, estaría evaluando dar un salto mayor y posicionarse directamente como candidato a la Presidencia, en un escenario donde el liderazgo de Cartes ya no ordena con la misma fuerza de antes.
Este reacomodo interno se da en un momento clave: las elecciones municipales del 2026. Estos comicios no solo definirán intendencias y juntas municipales, sino que funcionarán como termómetro político para medir estructuras, liderazgos territoriales y capacidad de movilización dentro de Honor Colorado.
En ese sentido, la disputa entre Alliana y Latorre podría trasladarse a las candidaturas municipales, especialmente en distritos estratégicos como Asunción y el departamento Central, donde figuras como Camilo Pérez también buscan posicionarse.
Así, el oficialismo colorado entra en una etapa de transición, donde la ausencia de un liderazgo unificado abre paso a una competencia interna que podría redefinir el mapa político rumbo al 2028. La clave estará en quién logre capitalizar mejor el respaldo territorial, el apoyo de las bases y, sobre todo, la legitimidad dentro del movimiento que hasta ahora gravitaba en torno a una sola figura
