Una nueva documentación suma interrogantes sobre la situación laboral del vicedecano de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (FP-UNA), Claudio Nil Barúa Acosta, quien hasta el momento no ha dado una explicación pública detallada sobre las aparentes superposiciones horarias denunciadas en torno a los cargos que ocupa.
Una planilla de asistencia del Centro de EEB para Jóvenes y Adultos 11-306 “Don Héctor Duarte”, de San Lorenzo, a la que tuvo acceso canal-e, registra a Barúa el sábado 21 de marzo de 2026 como personal de la institución.
El documento consigna para ese día un horario de entrada a las 07:00 y salida a las 15:40, acompañado de firmas en las casillas correspondientes.
El punto que vuelve particularmente llamativa la documentación es que, de acuerdo con el horario académico de la Facultad Politécnica que viene siendo contrastado por este medio, ese mismo sábado Barúa también tenía fijadas actividades docentes dentro de una franja horaria coincidente.
La pregunta, entonces, es inevitable: ¿cómo podía cumplir presencialmente funciones en dos instituciones diferentes durante horarios que se superponen?
Y existe otra cuestión que necesita una respuesta concreta: si efectivamente permaneció desde las 07:00 hasta las 15:40 en el centro educativo de San Lorenzo, como señala la planilla, ¿cómo compatibilizó esa jornada con sus obligaciones académicas en la Facultad Politécnica?
Si, por el contrario, no permaneció durante todo ese horario en el establecimiento, corresponde aclarar en qué momento y bajo qué procedimiento se registraron las firmas de entrada y salida que aparecen en la documentación.
Una planilla con firma institucional
El registro al que accedió canal-e no es una hoja sin identificación. Lleva referencias del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), identifica al Centro 11-306 “Don Héctor Duarte” y contiene firmas y sellos institucionales.
En la misma planilla figura además la profesora Tomasa Aranda de Saucedo, identificada como directora de la institución.
Otro aspecto que merece una explicación es la función bajo la cual aparece registrado Barúa. En el documento figura con el cargo de “Secretario”, dentro de un registro denominado “Registro de asistencia diaria del personal técnico administrativo”.
Esta condición abre nuevos interrogantes sobre la naturaleza de sus funciones, su carga horaria efectiva y la compatibilidad del cargo con las demás actividades remuneradas que desempeña.
No alcanza con confirmar que los cargos existen. Lo que debe aclararse es cómo se cumplen.
Barúa ha reconocido mediante comunicados la existencia de sus vínculos laborales con distintas instituciones, pero los cuestionamientos apuntan precisamente a algo diferente: los horarios, la presencia efectiva y la compatibilidad entre las funciones.
El silencio ya genera reclamos dentro de Politécnica
El caso ya dejó de ser solamente una discusión externa.
Docentes y estudiantes de la Facultad Politécnica comenzaron a exigir explicaciones sobre las denuncias de supuesto planillerismo que involucran al actual vicedecano, quien además se encuentra en medio del escenario político interno de la institución de cara a la elección de las próximas autoridades.
La tensión quedó expuesta durante una reunión virtual impulsada por Fiorella Ivette Talavera Aquino, representante estudiantil ante el Consejo Directivo de la FP-UNA, que inicialmente buscaba generar un debate relacionado con el proceso para elegir al próximo decano.
Sin embargo, según información recogida por canal-e, el encuentro terminó concentrándose en los cuestionamientos de estudiantes sobre las denuncias que afectan a Barúa y tuvo que ser interrumpido.
También docentes habrían recurrido a la representante estudiantil buscando respuestas. La recomendación fue que plantearan directamente sus consultas ante la oficina del vicedecano para que sea el propio Barúa quien dé las explicaciones correspondientes.
¿Dónde estaba Barúa?
La Universidad Nacional de Asunción reconoce oficialmente a Claudio Nil Barúa Acosta como vicedecano de la Facultad Politécnica.
Por eso, ante documentos que muestran aparentes coincidencias entre obligaciones laborales, la explicación debe ser clara, verificable y respaldada documentalmente.
No se trata solamente de determinar cuántos cargos ocupa o cuánto percibe. La cuestión central es establecer qué horario debía cumplir en cada institución, dónde estuvo efectivamente y cómo fueron registradas sus asistencias cuando existen franjas horarias que aparentemente se pisan.
Hasta ahora, esas respuestas siguen pendientes.
Mientras Barúa mantiene silencio sobre el fondo de los cuestionamientos, aparecen nuevos documentos y crece el reclamo dentro de la propia comunidad educativa.
El sábado 21 de marzo queda ahora como una fecha concreta que el vicedecano deberá explicar: si la planilla del Centro “Don Héctor Duarte” señala que estuvo allí de 07:00 a 15:40 y su agenda académica registra actividades coincidentes en la Facultad Politécnica, ¿en cuál de los dos lugares se encontraba realmente?
La documentación está sobre la mesa. La respuesta todavía no.
