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Mar 08 septiembre 2026

¿Cartismo contra peñismo? Ueno pone a prueba la relación entre Peña y Cartes

El pedido de informes al BCP impulsado por pesos pesados de Honor Colorado abre una pregunta que hasta hace poco parecía impensable: ¿el cartismo comenzó a tomar distancia de Santiago Peña o estamos ante una operación destinada a cerrar definitivamente los cuestionamientos sobre ueno bank?

Algo se está moviendo dentro de Honor Colorado.

Que la oposición cuestione a ueno bank, las inversiones del Instituto de Previsión Social o los vínculos empresariales que rodearon al presidente Santiago Peña ya no constituye una novedad. Lo verdaderamente llamativo es que ahora sean tres figuras del núcleo duro del cartismo —Basilio “Bachi” Núñez, Natalicio Chase y Antonio Barrios— quienes impulsen desde el Senado un pedido formal de informes al Banco Central del Paraguay sobre las operaciones de ueno bank.

Y no se trata de unas pocas preguntas protocolares.

El documento contiene 31 consultas dirigidas al BCP y pone bajo análisis eventuales excesos en operaciones con partes vinculadas, una venta de cartera por USD 35 millones más G. 36.900 millones, posibles medidas correctivas, actuaciones de la Superintendencia de Bancos, la denominada excepción contable concedida tras la absorción de Visión Banco y, particularmente, el riesgo derivado de la concentración de depósitos públicos y recursos del IPS en la entidad financiera.

La pregunta política resulta inevitable: ¿por qué ahora?

¿Transparencia, deslinde o blanqueo?

Existen por lo menos dos lecturas posibles.

La primera es que una parte del cartismo comenzó a marcar territorio frente al Gobierno de Santiago Peña.

Si el informe del Banco Central revelara irregularidades, omisiones de supervisión o tratamientos excepcionales, Honor Colorado podría argumentar mañana que fue el propio Congreso, controlado por el oficialismo, el que exigió explicaciones.

En política eso tiene un nombre: deslinde.

Sería una manera de establecer que cualquier responsabilidad relacionada con decisiones tomadas durante el Gobierno de Peña pertenece al Gobierno de Peña y no necesariamente a todo Honor Colorado.

Pero existe otra posibilidad, exactamente inversa.

Que el BCP responda las 31 preguntas, que los senadores consideren satisfactorias las explicaciones y que desde el propio oficialismo se anuncie posteriormente que “todo fue aclarado”.

En ese escenario, el pedido de informe no terminaría debilitando a ueno bank, sino fortaleciéndolo políticamente.

El interrogatorio que hoy parece una ofensiva podría convertirse mañana en el certificado utilizado para cerrar el caso.

Por eso el verdadero examen no será solamente qué responda el Banco Central.

Será qué hagan Barrios, Chase y Bachi Núñez después de recibir las respuestas.

Ueno ya no es un banco cualquiera dentro de la discusión política

El crecimiento de ueno bank coincidió con los primeros años del Gobierno de Santiago Peña y estuvo acompañado por una fuerte presencia de recursos públicos y previsionales.

Los propios registros oficiales del IPS muestran la magnitud de esas colocaciones. En marzo de este año, la previsional registraba G. 1,577 billones solamente en certificados de depósito en guaraníes en ueno bank. El boletín de abril también consignaba USD 27,4 millones colocados en la entidad.

A eso se suma un elemento que hizo inevitable la discusión política desde el comienzo: Santiago Peña fue accionista de ueno Holding. El propio presidente de ueno bank reconoció públicamente en 2024 esa participación, aunque sostuvo que el mandatario no tenía participación societaria directa en el banco y diferenció jurídicamente ambas estructuras.

Esa distinción puede ser jurídicamente relevante, pero políticamente nunca consiguió cerrar completamente la discusión.

Más aún cuando el Grupo Vázquez —principal grupo empresarial detrás de ueno— amplió aceleradamente su presencia en distintos sectores, incluyendo medios de comunicación. En mayo de este año, el propio registro del BCP consignó que Grupo Vázquez adquirió el 99,9% de Unicanal S.A.

Así, la discusión dejó hace tiempo de limitarse a cuánto dinero tiene el IPS colocado en determinado banco.

La cuestión pasó a ser mucho más amplia: poder financiero, recursos públicos, regulación estatal, influencia económica y construcción de poder político.

El detalle que cambia todo: Antonio Barrios

Y aquí aparece quizás el dato políticamente más significativo.

Uno de los firmantes es Antonio Barrios.

Barrios no es solamente otro senador colorado. Es médico personal de Horacio Cartes y uno de los dirigentes históricamente identificados con su círculo político más cercano. Incluso este mismo año fue quien informó públicamente sobre la recuperación médica del expresidente.

Además, Barrios ya había mostrado señales de incomodidad con determinadas situaciones del Gobierno. En abril expresó preocupación por las deudas del Estado con farmacéuticas y por problemas del sistema sanitario, en momentos en que también aparecían otros cuestionamientos internos hacia la administración Peña.

Por eso su aparición junto a Bachi Núñez y Natalicio Chase para cuestionar formalmente al BCP sobre ueno no puede analizarse como un movimiento parlamentario cualquiera.

Mucho menos cuando Barrios ratificó meses atrás que Pedro Alliana continúa siendo el presidenciable de Honor Colorado para 2028, frente a versiones que mencionaban otras alternativas surgidas alrededor del Gobierno.

La sucesión de 2028 está detrás de cada movimiento

En política casi nada ocurre aislado de la disputa por el poder futuro.

Pedro Alliana es hoy la figura instalada dentro de Honor Colorado para suceder a Peña. Al mismo tiempo, alrededor del actual presidente comienza inevitablemente a conformarse un espacio propio con funcionarios, empresarios y dirigentes cuyo futuro político depende mucho más de Peña que de Cartes.

Ahí podría encontrarse el verdadero origen de una tensión que todavía nadie quiere reconocer públicamente.

Cartes construyó a Peña políticamente.

Pero Peña es hoy presidente de la República, administra el Estado, tiene ministros propios, desarrolla relaciones empresariales propias y posee necesariamente intereses políticos que no siempre tienen que coincidir con los del expresidente.

Mientras ambos proyectos caminaron en la misma dirección, no existió problema.

La prueba llegará cuando tengan que decidir quién manejará el poder después de 2028.

¿Y la crisis de los médicos?

El momento elegido tampoco pasa desapercibido.

El país atraviesa una fuerte confrontación entre el Gobierno y sectores médicos, con renuncias de especialistas, reclamos salariales y una crisis sanitaria que llegó incluso a motivar la conformación de una comisión especial en el Senado.

En ese contexto, la aparición explosiva del caso ueno puede producir un efecto político adicional: trasladar parte de la conversación pública desde la crisis sanitaria hacia el sistema financiero.

¿Es ese el objetivo?

No existen elementos suficientes para afirmarlo.

Pero el momento permite legítimamente formular la pregunta.

En política, el calendario también comunica.

Todavía no hay ruptura, pero ya existen preguntas que antes no se hacían

Sería apresurado afirmar hoy que Horacio Cartes rompió con Santiago Peña.

No existe hasta el momento una declaración del titular de la ANR contra el presidente ni una fractura formal de Honor Colorado.

Pero tampoco debería minimizarse lo ocurrido.

Tres dirigentes centrales del cartismo llevaron al Congreso un documento que obliga al Banco Central a responder preguntas sumamente incómodas sobre una entidad financiera cuya expansión está políticamente asociada, correcta o incorrectamente, al entorno del presidente Peña.

Eso ya constituye un dato político.

Ahora habrá que observar el siguiente movimiento.

Si el informe llega, los senadores lo aceptan sin mayores cuestionamientos y el asunto desaparece rápidamente de la agenda, habrá quienes concluyan que todo terminó funcionando como una gran operación de legitimación.

Pero si las respuestas abren nuevas investigaciones, aparecen documentos, se convocan autoridades del BCP o los propios cartistas profundizan sus cuestionamientos, entonces estaremos ante algo mucho más grande.

Podríamos estar observando los primeros pasos de un proceso que hasta hace poco parecía imposible:

el comienzo de la separación entre el cartismo y el peñismo.

Porque quizás el pedido de informes no sea todavía una declaración de guerra.

Pero cuando los hombres de mayor confianza de Horacio Cartes comienzan a hacer públicamente preguntas sobre uno de los asuntos más sensibles que rodean al Gobierno de Santiago Peña, corresponde prestar atención.

En política, muchas rupturas empiezan mucho antes de que alguien se anime a pronunciar la palabra “ruptura”.

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